EXPOSICIÓN STANLEY KUBRICK EN EL CCCB (OCTUBRE '018-MARZO '019)
Los aficionados al cine de Stanley Kubrick en el estado español tienen un nuevo argumento para “reverenciar” su magna obra merced a la exposición del CCCB (Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona) que se inauguró el pasado 24 de octubre de 2018 y concluirá el 31 de marzo de 2019. Este evento se añade a la oferta de un año prolijo en actividades que giran en torno a la obra de Kubrick, especialmente referido a 2001: una odisea del espacio (1968) en el cumplimiento de su 50 aniversario, con la presencia de parte de la familia Kubrick en la pasada edición —la 51— del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, invitada en la gala de
En estreno
 
ESPECIAL ALAN PARKER (PARTE II, 1988-2003)
Nombrado Caballero del Imperio Británico, Alan Parker (n. 1944) vivió entre finales de los años ochenta y hasta finales de los años noventa uno de los periodos de mayor auge de su actividad cinematográfica, concentrándose prácticamente la mitad de los largometrajes que llegó a rodar. A pesar del alcance mundial de títulos como Arde Mississippi (1988), Evita (1996) o Las cenizas de Ángela (1999) con el cambio de milenio tan solo llegó a formalizar la dirección de La vida de David Gale (2003), otro film que incomodaba al Sistema. Sin duda, este podría ser el leit motiv de su singladura profesional tras las cámaras para el que había sido un enfant terrible y que con el advenimiento de la edad de jubilación se ha dedicado a presidir el Sindicato de Directores Británicos, a causas humanitarias y a la escritura de su novela Sucker's Kiss (2005), entre otros menesteres.
EL CINEASTA NICOLAS ROEG FALLECE A LOS 90 AÑOS
Retirado desde hacía más de diez años de la práctica cinematográfica con alguna que otra salvedad, Nicolas Roeg falleció el pasado 23 de noviembre ya cumplidos los noventa años. Cineasta autodidacta (nunca asistió a una escuela de cine), Nicolas Roeg debe parte de su prestigio a su desempeño en calidad de cameraman. Una vez establecido como director, Roeg
51 EDICIÓN FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES
El peligro que conlleva seleccionar dentro de una parrilla de cintas en cualquier certamen que incluya una competencia entre las películas presentadas, resulta ya de por sí harto difícil. Si a ello, añadimos las restricciones propias de la abultada programación y demanda de entradas, nos vemos en la obligación de escoger entre el grano y la paja, aún sabiendo que en muchos
LAS MARAVILLAS DEL MAR (2017)
Jean-Michel Cousteau y sus hijos Céline y Fabien continúan con la noble misión de su padre y abuelo, el comandante Jacques Cousteau. Filmada a lo largo de tres años en localizaciones que van de las islas Fiyi a las Bahamas, nos invitan a sumergirnos en un viaje apasionante bajo el agua de los océanos que cubren el 71 por ciento de la superficie de nuestro planeta. Un festín visual con un importante mensaje educativo y ecológico
LA BANDA SONORA DEL MES: «THE BGF» (2016)
Si tomamos un intervalo temporal relativamente breve —de unos cuantos meses— podemos valorar la función de la música en el cine de Steven Spielberg contando con compositores distintos, un ejercicio que rara vez podríamos llevar a cabo al referirnos a la obra del cineasta
EL LIBRO DEL MES: «JOHN WILLIAMS: SINFONÍAS DE UN NUEVO MUNDO»
Hablar de John Williams es hacerlo no solo de un icono de la música cinematográfica, sino de la música en general. Nacido en Long Island en 1932, estudió composición y piano en la Universidad de California y completó sus estudios musicales en la Escuela Juillard de Nueva York. En sus inicios
EXPOSICIÓN STANLEY KUBRICK EN EL CCCB (OCTUBRE '018-MARZO '019)


Los aficionados al cine de Stanley Kubrick (1928-1999) en el estado español tienen un nuevo argumento para “reverenciar” su magna obra merced a la exposición del CCCB (Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona) que se inauguró el pasado 24 de octubre de 2018 y concluirá el 31 de marzo de 2019. Este evento se añade a la oferta de un año prolijo en actividades que giran en torno a la obra de Kubrick,  especialmente referido a 2001: una odisea del espacio (1968) en el cumplimiento de su 50 aniversario, con la presencia de parte de la familia Kubrick en la pasada edición —la 51— del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, invitada en la gala de clausura del certamen de la Blanca Subur. Allí se proyectó una copia en 4K de una de las cimas de la cinematografía mundial, aquella capaz de marcar un punto de inflexión de cara a infinidad de cinéfilos a la hora de valorar el alcance de una filmografía que no encuentra parangón a escala mundial. El mayor elogio que cabe para esta exposición que podrá visitarse a lo largo de más de cuatro meses en la Ciudad Condal es que se sitúa a la altura de las expectativas creadas por todo aquel kubrickiano que se precie. Agradecimiento a Esther Solías.
 
Por Christian Aguilera
Por fortuna, la exposición en cuestión ha sido posible gracias a una suma de aportaciones que van más allá del material que Stanley Kubrick iría guardando celosamente a lo largo de su vida. Modélica en cuanto al itinerario (cronológico) propuesto, su diseño y concepción visual, un aspecto que me ha llamado de manera particular la atención es que las pantallas distribuidas a lo largo de su recorrido (algunas de un tamaño que ocupan la totalidad de una pared de proporciones considerables) no se limitan a proyectar clips de las películas rodadas por el maestro neoyorquino sino que se puede contemplar la totalidad del metraje de cada uno de sus trece films de duración superior a la hora. Así pues, a las primeras de cambio el aficionado, si dispone de tiempo, se puede recrear en el contenido íntegro de Fear and Desire (1953), y el trío de documentales que rodó a caballo entre la década de los cuarenta y cincuenta. Por aquel entonces, Kubrick ya gozaba del status de reputado fotógrafo para la revista “Look”. Algunos de los números de la popular publicación en aquellos años de postguerra pueden contemplarse en las vitrinas que ocupan la parte central de una de las salas consagradas a la incipiente actividad (semi)profesional de Kubrick. Sin duda, se trata de un aperitivo de lo que vendrá a continuación, incluso para aquellos acostumbrados a manejar documentación y/o consultar una vasta bibliografía sobre el director de El beso del asesino (1955).
    A diferencia de las exposiciones celebradas en Berlín, Nueva York o Amsterdam, para las salas concernidas a Espartaco (1960) se ha incorporado material adicional en forma de entrevistas con técnicos españoles que colaboraron en el complejo rodaje de la cinta protagonizada por Kirk Douglas. Storyboards y trajes de época utilizados para Spartacus lucen en una de las estancias contiguas a las destinadas para Lolita (1962), en que sorprende una única pared vestida con fotografías en color del rodaje de una producción abordada con una emulsión en blanco y negro. La mayoría de las mismas representan toda una novedad incluso para kubrickianos de pro. Una pequeña “gema” que tributa en el cómputo favorable de una exposición que, a la altura de su ecuardos, podemos contemplar algunas de las piezas de vestuario, material de atrezzo y reconstrucciones a escala real de 2001: una odisea del espacio (1968). No se debería pasar por alto el material conservado en el interior de vitrinas, algunas auténticas joyas para el observador perspicaz que puede recrearse en el detalle de las anotaciones realizadas por el propio Kubrick en borradores de guión o en los libros que sirvieron para construir su particular cosmogonía compartida con Arthur C. Clarke.
    Superado el meridiano de la exposición, las estancias reservadas a La naranja mecánica (1971), Barry Lyndon (1975), El resplandor (1980) —con la máquina utilizada por Jack Torrance (Jack Nicholson) para escribir una suerte de novela y Detalle de los libros versados en Napoleon que conservaba Kubrick. Foto cortesia: Esther Solias.que acaba siendo un reflejo de su estado de locura—, La chaqueta metálica (1987) y Eyes Wide Shut (1999), ganan en expresividad colorista en contraste con las primeras estancias del «Panóptico Kubrick», con predominio de los blancos, negros y una infinita gama de grises. Imágenes, todas ellas, captados por un amplio repertorio de cámaras que lucen en una de las vitrinas diseñadas expresamente para ello, destacando la Arriflex utilizada en el rodaje de La naranja mecánica y El resplandor. Auténticos tesoros observados con el semblante orientado hacia las imágenes de películas que han quedado perpetuadas en nuestras memorias y a las que podemos volver una y otra vez, no tan solo desde la comodidad de la sala de estar de nuestros hogares sino gracias a los ciclos programados en fechas recientes por la Filmoteca de la Generalitat de Catalunya –bajo el genérico, «Kubrick, un gegant»-- o en salas reservadas a recuperar clásicos de cara a las nuevas generaciones de espectadores como Phenomena Experience. Eso sí, queda fuera de programación aquellos proyectos a los que Kubrick dedicó tiempo y esfuerzo para llevarlos a cabo, pero no llegaron a cristalizar en la gran pantalla. A modo de colofón de la exposición, varias son las estancias reservadas a los proyectos frustrados de Aryan Papers —en una de las paredes lucen las fotografías de localizaciones en Eslovaquia firmadas por Jan Harlan, el cuñado de Stanley Serie de "storyboards" de "Inteligencia Artificial" que cubren el ancho de la pared de una sala dedicada al proyecto que no pudo llevar a cabo Kubrick. Foto cortesia: Esther Solias.Kubrick, que habían servido a la “causa”— o Napoleón —una excelsa sala repleta de espejos aglutina los centenares de obras objeto de consulta por Kubrick sobre el emperador francés—, además de A. I. Inteligencia Artificial, que Steven Spielberg se encargó de abordar a la muerte del cineasta neoyorquino. De la misma el próximo mes de marzo se cumplirán veinte años, a las puertas por tanto de la despedida de una exposición que todo buen aficionado al cine con mayúsculas no debería perderse. Un lujo apto a un precio que huelga decir está sobradamente bien invertido.•