IV EDICIÓN DEL BCN FILM FESTIVAL '020
No faltó a su cita anual, desde hace cuatro años, este Festival de Cine Internacional de Barcelona, con visos de perpetuarse en el atribulado mundo de los certámenes cinematográficos que envuelven la geografía nacional, con especial énfasis en el cine extraído de la literatura. Esta fue una apuesta basada en la incertidumbre de cuándo y cómo tendría lugar la presente edición. En un primer momento, antes de la irrefutable pandemia, su ubicación restaba en período primaveral, inmediatamente después de la adecuada fecha del 23 de abril, día de Sant Jordi y del libro, por extensión. Sin embargo, las malas (pésimas) noticias hicieron reaccionar a la organización de que posponer el Festival dos meses después –calculando fases de escalada y desescalada, así
En estreno
 
ESPECIAL «EL RESPLANDOR» (40 ANIVERSARIO)
Abundando en la importancia que sigue cobrando el cine de Stanley Kubrick en infinidad de cineastas, algunos de los cuales nacidos en el presente siglo, en cinearchivo.net dedicamos un dossier a El resplandor (1980) en el cumplimiento del 40 aniversario de su fecha de estreno. En ese periodo el onceavo largometraje realizado por Kubrick despertó bastantes críticas incluso en los que se consideraban seguidores y/o admiradores de su cine. El paso del tiempo ha propiciado una oleada revisionista al punto que hoy en día admite poca discusión que estamos ante un clásico del género de terror contemporáneo. En cinearchivo.net publicamos un total de siete artículos que abordan otras tantas perspectivas sobre el contenido y el «continente» de The Shining, sumándose de esta forma a la larga lista de artículos que se pueden consultar en la web relativo al cine de Stanley Kubrick.
FALLECE EL DIRECTOR BRITÁNICO SIR ALAN PARKER
El pasado 31 de julio conocíamos la triste noticia del deceso de Sir Alan Parker, a los setenta y seis años de edad, en la ciudad de Londres. Aquejado desde hace años de problemas de salud, Parker se había retirado de la práctica cinematográfico a comienzos del presente siglo después de treinta años en el medio. Desde entonces ejerció labores de activismo social y humanitario a través de distintas entidades (entre ellas, la UNICEF), presidió en British Council y la Academia de Cine Europeo,
52 EDICIÓN DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES'019
Lo primero que nos viene a la retira ante el estreno de un Festival de Cine con mayúsculas como el de Sitges es su presentación a la sociedad en forma de póster y reflejo a la vez de aquello que será homenajeado a simple vista. Normalmente, identifica a un título dentro de una efeméride elegida casi al azar. Este año era el turno de Mad Max, salvajes de autopista (1979).
ROMA (2018)
Colonia “La Roma”, Ciudad de Méjico, año 1971. Cleo es una ama de llaves que trabaja en la casa de una familia de clase media en Ciudad de Méjico, compuesta por el matrimonio, los cuatro hijos, la abuela y el perro. El día a día va uniendo a la familia con Cleo, cuando el padre de familia se va, Aparentemente a Canadá a un congreso médico, y cuando Cleo queda embarazada
JOKER (2019)
Tras la sorpresa causada por la obtención del León de Oro del Festival de Venecia de este año, 2019, la película de Todd Phillips ha llegado a las pantallas para que el espectador pueda por fin comprobar cómo un film adscrito, en principio, a un género tan codificado como el de los superhéroes (cabe recordar que el Joker es popularmente conocido como el máximo rival y supervillano de
STAR WARS: LOS ARCHIVOS (EPISODIOS IV - VI: 1977-1983)
En 1971 George Lucas recibió veinte mil dólares por dos años de trabajo en la cinta distópica THX1179 que escribió y dirigido. Siete años más tarde, el cineasta californiano se convirtió en uno de los Golden boy
52 EDICIÓN DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES'019

 


 

 

                       EL RESURGIR DEL CINE ESPAÑOL   

Crónica de Àlex Aguilera y Mario Ripoll

(colaboración documentación www.archivocine.com)

 


Lo primero que nos viene a la retina ante el estreno de un Festival de Cine con mayúsculas como el de Sitges es su presentación a la sociedad en forma de póster y reflejo, a la vez, de aquello que será homenajeado a simple vista. Normalmente, identifica a un título dentro de una efeméride elegida casi al azar. Este año sería el turno de Mad Max, salvajes de autopista (1979, George Miller). Pues bien, ni el cartel —más parecido a una fotografía tomada en el París-Dakkar que a un fotograma del film setentero—, ni su director —el octogenario doctor Miller— ni una copia del film seminal tuvieron presencia de ninguna forma en un certamen que se inició con En la hierba alta. Netflix, en cambio, entra en escena. Como si de una declaración de principios se tratara, el film producido por la plataforma de Streaming, In the Tall Grass, inauguró la nutrida programación de Sitges 2019, que tuvo lugar del 3 al 13 de octubre.
    No parece descabellado deducir que Sitges apueste en futuras ediciones por tener como Partner de distribución al gigante norteamericano que tiene en su dominio la producción y posterior explotación digital de gran parte del actual mercado de películas y series. Además, resulta significativo que, antaño omnipresentes Majors como Fox, Universal o Warner, sólo presentaran en total este año en el festival cuatro producciones en la parrilla de programación; mientras que Netflix llegó hasta los cinco títulos por sí sola, incluyendo la producción que se alzó con el premio a la mejor película en la sección oficial: El hoyo, de la cual daremos debida cuenta. Una explicación plausible a este cambio puede ser la facilidad con la que Netflix ofrece al festival para presentar estrenos de sus títulos estrella (un hándicap histórico del festival), o la posibilidad de disponer presencialmente de figuras como el actor Patrick Wilson (protagonista del filme que nos ocupa), sin que ello implique una inversión financiera desorbitada o la imposición de películas menores a cambio.
    Centrándonos en la apertura de la edición de la 52 edición del Festival, In the Tall Grass supone la vuelta a la dirección del largometraje de Vincenzo Natali después de triunfar en Sitges en 1998 con Cube y presentar la fallida Splice, en 2009. En este caso, Natali realiza la adaptación a la gran pantalla de un relato que escribieron a cuatro manos Stephen King y su hijo, Joe Hill, y que originariamente fue publicado por la revista Esquire en dos entregas mensuales. La inquietante premisa del relato original es plenamente respetado en su némesis cinematográfica: Dos hermanos entran en una espesa plantación de hierba alta para acudir al rescate de un niño al que oyen pedir ayuda. Una vez dentro, descubrirán que el lugar no es lo que parece: una fuerza desconocida (representada por una enorme roca), manipulará sus sentidos, impidiéndoles salir de allí, al mismo tiempo que un enloquecido padre de familia les da caza para asesinarlos. Lo que en su original literario era un compacto y angustioso relato de supervivencia de menos de cien páginas, en su traslación cinematográfica, se alarga hasta los cien minutos. Natali se esfuerza en todo momento para dotar de fuerza narrativa y emoción, introduciendo -de manera un tanto forzada- el personaje protagonizado por Patrick Wilson, que adopta el típico rol de psicópata motor de la acción. En la parte negativa, decir que transcurridos los primeros quince minutos de sorpresa inicial, a pesar de tratarse de un recurso fácil, no puedo evitar decir que, en  ocasiones, el visionado de esta película es similar a ver crecer la hierba: largo y previsible.
Aquellos cronistas que venimos al festival con ánimo de cubrir el mayor número de proyecciones, secciones y eventos, nos encontramos con una reducción a todos los niveles. En primer lugar, el número de películas a proyectar, ciento setenta –sin sumar cortometrajes-, lo cual es de agradecer en un contexto de saturación a todos los niveles. Sin embargo, ello no vino acompañado por una disposición coherente del número de entradas o pases disponibles para ayudar a canalizar las diferentes sesiones programadas. Más acreditados como industria que prensa se me antoja difícil de asimilar, si no es por un querer agradar y complacer a todos aquellos que quieren asistir al certamen aunque solo sea para figurar. En este orden de cosas, nos tuvimos que contentar en escoger un poco de cada sitio ante la imposibilidad de poder visionar una sección completa. Ante esta disyuntiva, nos decantamos por cuadrar nuestros calendarios a expensas de la oferta —escasa y restringida— servida para los medios de primera, segunda o tercera categoría. Intentamos hacer, pues, de la necesidad, virtud. Aunque no siempre acertásemos, más bien al contrario.
   Las secciones programadas fueron las mismas que en años pretéritos, salvo en el Sitges Documenta, incomprensiblemente diseccionando en otras sesiones menos apropiadas, dado el carácter instructivo de cuatro de ellos. Sin duda, de lo mejor del Festival en cuanto a interés real.
   Vayamos, pues, a presentar y juzgar por Secciones lo que dieron once días de actividades continuas, no sin valorar la buena selección de cortos y la organización en líneas generales —las acreditaciones deberían darse antes de empezar las proyecciones y alguna rueda de prensa coincidía con películas a priori importantes—.
 
SECCIÓN OFICIAL A COMPETICIÓN
 
   Si alguien piensa que cualquier película de esta sección que hemos podido ver parcialmente merece la consideración de obra magna o maestra está bien equivocado. De otro modo, su participación estaría relegada a otra sección diferente, algo que encuentro incomprensible por parte de las distribuidoras, las cuales en muchos casos eligen la sección a la que quieren que vaya ‘su’ película. El productor y la organización deberían decir algo más al respecto en todo caso. Por orden alfabético, los títulos que pudimos contemplar se reducen a una veintena de un total de treinta y cinco. Lo cual no deja de ser una muestra bastante aproximada de lo proyectado a diferentes horas del día —inclusive, madrugada—. La francesa L’angle mort se inicia de manera soberbia con la desaparición de un bebé en un camerino de una sala de música afroamericana, para después tornarse en un tedio incomprensible sobre el don de la invisibilidad ante una sociedad escéptica por naturaleza.
   Por su parte, la norteamericana Color Out of Space, el esperado retorno del místico Richard Stanley —al cual podremos leer en próximos meses en una interesante entrevista-— ejecutando en imágenes el relato corto de H. P. Lovecraft de forma un tanto artificial en su epílogo; empero, fiel con el espíritu de su admirado escritor.
En relación a la neozelandesa Come to Daddy, se juega con el reencuentro de un hijo bondadoso (Elijah Wood) con su padre alcohólico en una isla remota, como si de una espiral de violencia emergiera de ese nuevo y definitivo contacto. Interesante a ratos.
   Esa curiosa moda de circunscribir el Animé a una sección de ficción no casa en una programación ya de por sí dispersa. Este fue el caso de dos films: la gala J’ai perdu mon corps —y nosotros la oportunidad de verla en pantalla grande— y Her Blue Sky, la esperada —por algunos fieles al mundo nipón y a los Mangakas— cinta de animación —con especial e incrédula veneración hacia dos de sus dobladores allí presentes— sobre la amistad y la juventud perdida que a un servidor le hizo ni fu ni fa, sino todo lo contrario. La inclusión de la sarcástica y ácida comedia The Addams Family, según los personajes creados por Charles Addams, hubiese sido más conveniente en esta sección.
    Más atentos estuvimos con la premiere de Judy and Punch, cinta australiana de nivel medio alto, donde sus protagonistas medievales sobreviven haciendo de marionetistas en un entorno hostil. Original historia ganadora en dicha categoría que presentaba a Mia Wasilowska como partenaire llena de coraje y feminista, a la vez.
La inquietante The Lodge –una de las cintas más esperadas por el aficionado- detentaba ese aire dejà vu, pero a la vez sorteaba ciertos clichés que son de agradecer.
    El exotismo vino de la mano de Luz, una fábula colombiana sobre el poder de las sectas en un ambiente rural, con secuestros y nacimientos que remiten a un reciente caso que afectaba a nuestro país. El proyecto Blood Widow enfocado a países latinoamericanos hizo posible este encuentro entre hermanos de sangre.
De decepcionante cabría calificar al nuevo cine italiano de terror que nos presentó a un nuevo miembro, Robert De Feo –nada que ver con el de la casa de Amityville- con The Nest —insufrible puesta al día de un subgénero demasiado trillado y que no desvelaremos—, deudora del incomprendido Michele Soavi, quien si aportó frescura y diversión en una sesión especial matinal con La befana viene di notte; más apática, pretenciosa y vacía de contenido resultó Les particules, donde unos adolescentes viven rodeados de elementos que desconocen y que devienen etéreos. Sin más comentarios. 
    El preestreno de Ready or Not (Noche de bodas) con un magnífico arranque no descontentó al personal —demasiado entregado en algunos casos— con numerosos números circenses, trampas y disparos continuos. En manos de, por ejemplo, James Wan, hubiese sido, a buen seguro, un cuento menos moralista y más misterioso si cabe.
   Si que entramos con mejor pie —pese a dejar los últimos diez minutos finales de un documental harto interesante sobre Alien que ya comentaremos más adelante— en la excelentemente argumentada The Room, una suerte de The Box (2009) pero con el envoltorio de las casas encantadas, que siempre es de agradecer. Partiendo de la premisa de que la avaricia rompe el saco, aquí la ‘habitación’ esconde un extraño secreto. Todo aquel que se dirija a él y pida un deseo o más de uno, le será concedido. La salvedad es que no puede salir de la mansión. Mereció mejor suerte en el reparto de premios esta cinta totalmente europea en su financiación, no en su ejecución.
    Para finalizar este repaso de lo visto en este apartado competitivo, nos topamos con Vivarium, intuyendo desde sus primeras imágenes de que nos encontrábamos ante una nueva adaptación del relato de Ira Levin, The Stepford Wives. No sin disimular esa fuente, la cinta cristaliza con un mal sueño itinerante —la casa que van a visitar unos nuevos inquilinos es idéntica a la de toda la urbanización que la circunda—, que no por redundante y aséptico concentra un menor interés. Al contrario, el sentido del suspense va in crescendo hasta volver al punto de partida. Al igual que Paradise Hills –con argumento parecido- una cinta que se antojaba imprescindible en Sitges’19. Con su protagonista femenina, Imagen Poots, vencedora con reservas en su categoría.
   A las puertas nos quedamos para visionar Samurai Marathon, de Bernard Rose —habitual del género y que siempre tiene algo que decir sobre él— y la francesa Yves, puesto que el departamento correspondiente no pudo facilitarnos la entrada a estas sesiones vespertinas por estar el aforado presumiblemente lleno.
 
OFICIAL FANTÀSTIC FUERA DE COMPETICIÓN
Esta es una sección a la que van a parar aquellas cintas que no tienen el ánimo de competir por mor a fracasar en su intento de acaparar la atención del ecléctico jurado de turno. Esperanzas depositadas en el nuevo trabajo, Fractured, del cada vez más televisivo Brad Anderson (El maquinista), se evadieron en un final incomprensible donde el poder de la mente vuelve a sobrevolar la historia dibujada por el realizador norteamericano.
A decir verdad, las miradas estaban puestas desde el anuncio de su incursión en el Festival —tras pasar por San Sebastián— en Lighthouse, con dos pilares como Robert Pattison y Willem Dafoe encarnando a sendos marineros atrapados en el interior y alrededores de un faro situado en Nueva Inglaterra. Rodada en un escrupuloso blanco y negro y en formato aquí claustrofóbico 4:3, fue sin duda la sensación de Sitges, por su nivel direccional (Roger Eggers y su The Witch ya habían encandilado a público y crítica cuatro años atrás) y creación atmosférica en grado de claustrofobia en ascenso.
En un escalón parecido, aunque en un género distinto, asistimos a las proyecciones coherentes con el nivel requerido en un certamen de estas características con Memory: The Origin of Aliens, desgranando cada una de las vicisitudes y anécdotas por las que pasaron los componentes de la nave Nostromo, y sus múltiples ramificaciones posteriores. Todo un Making Off de degustación sencilla y enriquecedora. En el lado más localista, Sesión salvaje, un documental cien por cien español, donde se recorre y recurre al cine bizarro más nuestro, con aportaciones en entrevistas selectivas de reconocidos cineastas y actores de la actualidad. Un homenaje come il faut del cine más ‘casposo’ a la par que entretenido de los setenta y ochenta. Comprendiendo eso sí, todos los géneros.
 
 
PANORAMA FANTÀSTIC
 
He aquí la sección que diríamos más sentido tiene en un certamen de este calado internacional. Un cajón de sastre de aquellas producciones fantásticas cosecha de este año o pasado que casi seguro no veremos más en pantalla grande –salvo recuperación del macrocine Phenomena-.
Nos adentramos, pues, en una decena de ellas. Desde la irregular y por momentos tediosa, The Beach House hasta la inclasificable y delirante cinta china Super Me, pasando por la interesante y bien estructurada Dark Encounters; la inquieta aunque comedida viniendo del alucinado Larry Fessenden (Wendigo), Depraved; la inconsistente pero valiente En el pozo; la divertida cinta de humor negro irlandés Extra Ordinary; la ya visitada cinta de Haunted Houses, Girl On the Third Floor; la convencional, empero inquietante película de Josh Lobo, I Trapped the Devil; continuando con el documental/entrevista al locuaz William Friedkin sincerándose en su particular redención en Leap of Faith y su visión final sobre El exorcista; siguiendo el recorrido ‘monstruoso’ con la norteamericana The Shed, con el tema del Bullying de trasfondo social; y cerrando con la insustancial y provocadora Snatchers, a mayor gloria de los estudiantes universitarios bobalicones. 
 
 
SITGES CLÀSSICS
 
El recorrido que puede darse a una sección de estas características es infinito, teniendo en cuenta lo que podamos entender por «clásico» y las cinematografías que así lo reconocen. Dicho lo cual, la selección fue desde cintas con sabor asiática vistas en otros certámenes del levante español, caso de las taiwanesas A Touch of Zen, Legend of the Mountain o Dragon Inn hasta clásicos igualmente discutibles. Sin embargo, el esfuerzo por traerlas valía la pena para aquellos que aun no tuviesen el gusto de haberlo hecho.
En terreno europeo, las revisiones de Eyes Wide Shut (1999) —más temprana en el tiempo—, Los nuevos bárbaros (1981) —escasa aportación de lo que iba a ser un tributo a la Explotation italiana—, una floja imitación de la icónica Mad Max (1979); o bien, La posesión (1981), del fallecido Andzej Zulawski, que tuvo en su protagonista masculino Sam Neill, su maestro de ceremonias, presentando tan desconocida para el gran público cinta de pura fantasía onírica. El australiano Neill, distinguido con un premio de carácter honorífico en el presente certamen, confesó que sigue siendo una de sus películas favoritas. 
    Por lo demás, tres films de acompañamiento: Zeder (1982), visión particular de un fenómeno paranormal bajo la batuta del gran homenajeado para nosotros del certamen –todo un acierto- el ‘maestro’ Pupi Avati; El destripador de Nueva York (1982), desgarrador Slasher cinta de Lucio Fulci en 4K que rompería el corazón de más de uno, ya de madrugada; y, finalmente, Tetsuo, the Iron Man, la archiconocida cinta de Tsukamoto, recomendable para las nuevas generaciones, entre ellos, estudiantes que poblaron la ciudad con maletas a rastras y ganas de aprender. De obligado cumplimiento hubiese sido asistir a estas proyecciones, más los deslumbrantes documentales exhibidos, que a otras cintas de poco aporte visual y argumental más actuales.
 
 
BRIGADOON, PRESENTACIONES E INVITADOS
 
Verdaderamente, lo de Brigadoon —una sala para nada acondicionada para recoger proyecciones más allá de lo puramente casero— sigue siendo una asignatura pendiente. Ante la oleada de pases en otras salas mejor preparadas, nos dejamos caer en alguna sesión suelta un poco a ciegas como el Remember 79, que a la postre sería una serie de tráileres en inglés —de distinta resolución— de los estrenos de ese año en diferentes países. Evocativo de una época ya pasada. Exclusivamente para nostálgicos como casi todo lo que se pretendía mostrar en esta denostada sala para muchos seguidores del "fantástico".
Las presentaciones fueron muchas, sobremanera, las de libros (hasta ¡treinta y siete!) en la carpa del FNAC, con la tutela de Jordi Ojeda —gran interlocutor y lector— que hizo las veces de acompañante y entrevistador. Asistimos a un par de ellas (La casa de los horrores de Tobe Hooper y Flores entre espinas: Antología crítica del otro cine fantástico español), con el regusto de no poder hacerlo en más compañía. Por lo que respecta a los invitados, estos fueron múltiples —como en el film de M. Night Shyamalan— con bajas de última hora como las de Enzo G. Castellari y Russell Mulcahy.
   Algunos vieron, escucharon y siguieron los pasos de Sam Neill, Maribel Verdú, Patrick Wilson o Asia Argento. Nosotros, en su lugar, quisimos quedarnos con la presencia de Pupi Avati –en su ocaso como director con la presentación de un ciclo bastante completo y su nuevo film, Signor Diavolo-; Charles Band –de nuevo en Sitges- o desde la lejanía, la delgadez de Javier Botet, un especialista que pasó bastante desapercibido pese a ser uno de los protagonistas disfrazados del clamoroso éxito de las dos parte de It.
SEVEN CHANCES
 
De la reformulación al cajón de sastre. En el comentario de la anterior edición de Sitges, destacamos la renovación que se aplicó a la sección Seven Chances, centrándola en el género fantástico y consiguiendo un incremento del interés  -y la afluencia de espectadores-, que hasta ese momento no suscitaba una sección que parecía en vías de extinción.
    Este año, la selección de films parece haber sufrido improvisación y falta de criterio en la mayoría de títulos presentados, convirtiendo lo que se supone que debe ser la «sección de la crítica» (siete críticos especializados se encargan de proponer una película cuyo interés y falta de visibilidad invite a su revisión) en un auténtico saco sin fondo, con algunos títulos cuya inclusión no presenta justificación alguna.
   Otro detalle que podría mejorarse es el de facilitar a los medios acreditados el acceso a los pases de las siete películas de la sección. Se entiende que en la exhibición de películas más comerciales y cuyo estreno está garantizado, se priorice al público que pasa por taquilla, pero no tiene demasiado sentido que el sector encargado de la cobertura crítica del festival que teníamos interés en visionar todos los títulos que la formaban, nos encontráramos con serias dificultades para conseguir entradas para prensa, máxime cuando la sala Prado, donde se proyectaron las siete Chances ofrecía un aforo medio lleno en la mayoría de los casos. No obstante este contratiempo, accedimos a la mayoría de las sesiones únicas.
 
Vaya luna de miel. España. (Jesús Franco, 1980)
Rodada en pocos días entre Elche y Benidorm, la (supuesta) adaptación de El escarabajo de oro de Edgar Allan Poe que realizó el incombustible Jesús Franco, nos cuenta el periplo de una joven pareja de recién casados que en plena luna de miel se encuentran inmersos en la búsqueda de un tesoro.  Típica película alimenticia del director malagueño y considerada inacabada hasta el descubrimiento de los negativos en la filmoteca española; no tiene nada de Poe y sí mucho de comedia burda y erotismo soft.
The Juniper Tree (Nietzchka Keene, 1990). La segunda ‘oportunidad’ correspondió a esta producción, que supuso la ópera prima de la malograda Nietzchka Keene, y el estreno de la cantante islandesa Bjork como actriz, antes del tour de force que mostró en su papel en Bailar en la oscuridad, de Lars Von Trier. Ambientada en las postrimerías de la edad media, y con una fotografía en blanco y negro que evoca tanto a Dreyer como a Ingmar Bergman se trata de una obra telúrica, minimalista y de factura sobria pero efectiva, con una visión feminista y original sobre la figura de las brujas, no como agentes del mal y la perversión, sino como supervivientes de un entorno tan hostil como cargado de prejuicios.
The Rainbow Thief (Alejandro Jodorowsky, 1990)
La –enésima- película maldita del director franco-chileno Alejandro Jodorowsky, narra la delirante amistad que une a un extravagante Príncipe arruinado llamado Meleagre (interpretado por un pasadísimo de vueltas Peter O´Toole) y un mendigo apodado Dima -el siempre solvente Omar Shariff-, narrando la aventura que emprenderán ambos buscando un tesoro que según una leyenda se encuentra al final del arco iris. La génesis del proyecto es tan surrealista que parece sacada del imaginario de Jodorowsky: El productor Alexander Salkind (responsable de un taquillazo como el primer Superman) puso una importante cantidad de dinero para financiar la puesta en imágenes de un guión que había escrito su mujer, la mejicana Berta Domínguez.
No se sabe por qué extraña conjunción astral, el proyecto fue a parar a las manos de Jodorowsky, tan sólo un año después del estreno de la curiosa Santa Sangre (película que por cierto “saltó” en el último momento de la programación de Sitges 1989).
Tal y como el director chileno nos explicó en una entrevista que le pudimos realizar hace años cuando acudió a Sitges como invitado, el rodaje de Rainbow Thief fue para él una pesadilla, teniendo que lidiar tanto con las injerencias del productor Salkind, así como, con el ego y el comportamiento endiosado de Peter O´Toole. Jodorowsky nos reconoció que no fue para él ningún placer trabajar con el actor inglés, con el que tuvo que reprimirse -según sus propias palabras-. En cambio sí guarda muy buen recuerdo de su trabajo con Shariff, al que definió como excelente profesional y persona.
El resultado final del filme, casi treinta años después de su estreno, se revela como una rareza que nació anacrónica en su misma gestación.
Tammy and the T-Rex (Stewart Raffill, 1994). Un científico implanta el cerebro de Michael, el Quarterback de un instituto asesinado, en el cuerpo de un Tyrannosaurus Rex (sic). El animal se escapa, y con la conciencia del joven asesinado (Paul Walker), iniciará un periplo para vengarse de sus asesinos y recuperar a su novia (sic). El motivo por el cual se programó esta verbenera y lúdica película en Seven Chances es un misterio. El único argumento que se esgrimió en su presentación fue la de poder ofrecer una versión inédita, que incluye escenas Gore cortadas en el momento de su estreno. ¿Qué ofrece esta descabellada película? Humor grueso, violencia festiva y sin filtro, falta de prejuicios; en definitiva, un Guilty Pleasure que habría tenido más acomodo en una sesión golfa que en la que se supone que es la sección de la crítica.
Horror Noire: a History of Black Horror (Xavier Burgin , 2019)
Interesante documental que explora el origen del denominado “terror afroamericano”, con referentes tan actuales y exitosos como Déjame salir o Nosotros, ambas del realizador Jordan Peele.
A lo largo del documental, el cual adopta un formato clásico de alternar entrevistas con escenas de películas que ilustran las tesis, se plantean (con evidente sorna) teorías tan contundentes como que los negros son los que acostumbraban a morir primeros en los filmes de terror, o la falta de empatía que las películas de género suelen mostrar con dichos personajes, así como los clichés de “negro simpático y bobo” con el que acostumbraban en aparecer en pantalla en las películas de género, con ejemplos como Ghost (con la médium que encarnaba Whoopi Goldberg), Pesadilla en Elm Street 3  o Scream.
Crash (David Cronenberg, 1996)  
El canadiense David Cronenberg es una figura asidua al festival desde que en la edición de 1975 se alzara con el galardón a mejor director por The parasite Murders. Con motivo de la reciente edición de Crash en 4K, pudimos revisitar esta (otra) adaptación imposible por parte del director de Toronto, después del salto mortal que supuso la traslación del teatro al cine de M Butterfly.
En este caso, se encargó del reto de adaptar la novela homónima del escritor J. G. Ballard, autor especializado en ciencia ficción, y con el que comparte la fascinación por la tecnología, así como una visión escéptica de la sociedad.
A pesar de los más de veinte años transcurridos desde su estreno, esta historia de personajes obsesionados con la excitación que les provoca la proximidad de los accidentes automovilísticos, mantiene el pulso de manera evidente. Siempre anticipado a su tiempo, Cronenberg explora sin pudor la fijación enfermiza de sus personajes por el sexo rápido e impersonal: de forma intencionada todos los actores interpretan de manera fría y sin emotividad, como si se tratara de una extensión de la mecánica de los coches que de manera omnipresente aparecen en la historia.
 
 
PELÍCULA GANADORA DEL FESTIVAL
 
EL HOYO  (Galder Gaztelu-Urrutia, 2019)  
A pesar de aterrizar en Sitges con el rumor todavía en el aire que generó su exitoso pase en el Festival de cine de Toronto (donde se alzó un mes antes con el premio del público en su sección Midnight Madness), y sabiéndose que después de Sitges se presenta en la sección oficial del prestigioso festival de cine fantástico de Austin (Texas), la película era esperada con cierta curiosidad, pero sin que la mayoría se imaginara el impacto y la impresión que provocaría su visionado. Alejándose de propuestas tan vacías de contenido como Amigo, Cuerdas o Paradise Hills, todas ellas presentes en la programación, no creo exagerado decir que con la película que arrasó -entre crítica y público- en Sitges 2019, puede haber un antes y después del cine de género producido en España.
Una primera imagen ofrece al espectador lo que parece la preparación de un menú de lujo digno de la cocina del mejor restaurante. Tras los títulos de crédito, aparece un pequeño calabozo, con dos camastros y sendos personajes vestidos con austeridad: el joven Goreng y el veterano Trimagasi. A primera vista se asemeja a un centro de reclusión, el experimentado Trimagasi le informa al inexperto y recién llegado Goreng la dinámica del lugar: se encuentran en el “hoyo”: una especie de centro de internamiento en forma de profundísimo pozo rectangular, con tantos niveles como celdas se encuentran en los pisos que forman la estructura. Cada día desciende una plataforma del piso superior con las sobras de comida que los reclusos que se encuentran en el más arriba han dejado para los de pisos inferiores.  
   El reto por la supervivencia empieza. Las reglas son bien simples: si consigues ir hacia arriba sobrevivirás. Si tienes la desgracia de ir abajo, la comida escasea y el hambre aparece.
   Minimalista en su planteamiento pero ambiciosa en sus intenciones, lo que podría ser un mero Survival, transciende hasta convertirse en una formidable metáfora de la sociedad de consumo actual: igual que los personajes del film tienen la opción de dejar la porquería para el que está por debajo de ellos, algún día pueden encontrarse ellos en un piso inferior y recibir el mismo trato de los de arriba. No hay moralismo ni demagogia alguna en el desarrollo de la acción, puesto que la película no ofrece ninguna moraleja final a modo de conclusión. La grandeza reside en mantenerse fieles a la idea conceptual inicial, y hacerlo de manera que la película funciona tan bien como película de tesis como film de género fantástico.
   Con una seguridad poco frecuente en un director novel, Galder Gaztelu y sus actores (a destacar un formidable Iván Massagué, que se pone la película a la espalda en su totalidad), basculan con eficacia el terror con ráfagas de comedia que permiten “desengrasar” el drama.
   Vinculada temáticamente a la literatura existencialista, a la obra de Kafka e incluso al imaginario de Matheson o la serie The Twilight Zone, y estéticamente deudora de algunas películas del moderno cine fantástico y de terror, la mezcla de referencias no impide que nos encontremos con algo fresco e imaginativo como hace años que no teníamos la sensación de encontrar en la programación de Sitges. Merecedora del premio a la mejor película de la sección oficial fantástica, así como del gran premio del público, de los efectos especiales, y al director revelación.
 
 
MIDNIGHT X-TREME
 
Caótica en ocasiones, heterogénea en su conjunto pero siempre con un público entusiasta y entregado a la causa, la programación que nutre cada año las sesiones de madrugada de Sitges ofreció, de nuevo, una selección del cine de terror independiente inédito en salas comerciales, y de irregular interés. Vemos, por tanto, el análisis de alguna de las presentes. Con el hándicap de visionarlas en horas intempestivas y sueño acumulado.
Blood Quantum (Jeff Barnaby. Canadá)
Nueva reformulación del mito del vampirismo, con la peculiaridad de centrar la acción en una zona de Canadá donde los habitantes de una reserva india pasan de ser los parias de esa sociedad a los supervivientes y líderes de la resistencia humana. Sin aportar nada nuevo al género, se agradece su ritmo ágil y su buena factura visual.
Alone (James Cullen. EEUU)  Modesta producción que desarrolla la historia de una joven que años después de escapar de una red de tráfico sexual, deberá luchar por la supervivencia en una cabaña aislada en el bosque. La curiosidad reside en como la trama evoluciona de un relato típico de Rape and Revenge del tramo inicial, hasta el Survival de la parte final.
Bliss (Joe Begos. EEUU)
Filmada en Ultra 16 mm con presupuesto que se adivina exiguo, según explica Begos (presente también con VFW ), la idea de escribir una historia sobre una pintora en fase de bloqueo creativo y la vampirización que le permite liberar su parte más salvaje y creativa, amén de la adicción que le obliga a aniquilar sin compasión a quién se le cruza, le sobrevino a través de la depresión que vivió por causa de una ruptura sentimental.
Begos se lanza sin red en una historia que puede leerse tanto como una metáfora sobre de la adicción a la droga, comoa la obsesión del artista por culminar su obra. Destaca la increíble y entregada interpretación de Dora Madison en el papel de artista que para terminar su lienzo, emprende una carrera de violencia y sangre por la noche de Los Ángeles.
Rabid (Jen Soska y Sylvis Soska. Canadá)
En una edición con marcado protagonismo femenino en el apartado de dirección, figuraron hasta veintiséis realizadoras en las diferentes secciones oficiales, algo que por otro lado debería ser la normalidad, y acercarse sin problemas a la paridad. Aunque ello no suele ser así.
Dentro de este grupo, pudieron verse nimiedades sin ninguna transcendencia como Paradise Hills, o auténticas sorpresas como el inesperado remake de Rabia (1976, David Cronenberg) que las hermanas canadienses Jen y Sylvis Soska presentaron con espíritu festivo. Con un buen pulso para la narrativa, la película sigue en su primera parte la misma línea argumental que el original cronenberguiano, pero poco después introduce interesantes variantes que permiten tener esperanzas en futuras propuestas de la pareja de directoras.
Lo que en el modelo era una enfermedad generada por un experimento científico, aquí se centra en el denominado “transhumanismo”, el cual postula por la aplicación de la tecnología y la ciencia para mejorar las habilidades y aptitudes de la condición humana, ambientándolo -en una idea de guión genial- en el mundo de la moda, repleto de snobs, apariencia y superficialidad.
The Black String (Brian Hanson. EEUU)
Extraña película que mezcla con precario equilibrio la comedia, el terror y el drama, y en la que un joven sufrirá la afectación de unas repugnantes pústulas por su cuerpo, mientras busca a una joven de la que se ha enamorado perdidamente. Sin caer en la comedia gruesa, desarrolla el periplo del protagonista (un magnífico Frankie Muniz) con soltura y habilidad ante su satisfacción por la adaptación a la enfermedad.
Signal 100  (Lisa Takeba. Japón)
En la línea de títulos como Battle Royale o la saga Saw, esta producción japonesa se centra en la alocada obsesión de un profesor de instituto que a través de una maldición obliga a sus alumnos a suicidarse si no siguen una serie de normas, a cada cual más absurda.
Pasado el momento inicial de sorpresa, la película se basa en la reiteración de suicidios, a cada cual más truculento y sanguinario.
The Furies  (Tony D´Aquino. Australia).
Según la mitología griega y romana, las “furias” eran divinidades que aplicaban un severo castigo a los criminales. En esta historia en la que un grupo de mujeres es cazado en un agreste paisaje natural por unos salvajes asesinos con extrañas máscaras, hasta que una de ellas (la “furia” del título) decide darle la vuelta a la situación y luchar por su supervivencia.
Sin tratarse de una película feminista -tampoco lo pretende-, esta historia entre el Survival y la película de venganza realiza una potente crítica a la cosificación de la mujer.
Bullet of Justice (Valeri Milev, Bulgaria)/ “Shed of the Dead” (Drew Cullingham. Reino Unido).
Estos dos sub-productos de serie B -tirando a Z- no tienen más interés que el de proponer un entretenimiento directo a Video, y contar respectivamente con dos figuras tan entrañables del Fandom como Dani Trejo y Michael Berryman, respectivamente.
 
 
 
CLAUSURA
 
En la práctica ortodoxa de la religión judía, los denominados Shomers se encargan de garantizar la vela de los fallecidos pertenecientes a la mencionada creencia.
Un joven integrante de la comunidad judía deberá hacer frente por una noche –como shomer muy a su pesar -, y a cambio de dinero, de la custodia de un anciano fallecido. Una vez se encuentre a solas con el cadáver, el cual está tapado integralmente con una sábana, empezará a percibir una presencia invisible y ominosa en la casa donde se practica la guardia.
    De ritmo progresivo y atmósfera opresiva, pese a que no se trate de ninguna vuelta de tuerca a un género tan manoseado como el de las presencias demoníacas, es justo destacar el aprovechamiento que el debutante Keith Thomas hace de un único y reducido escenario. Casi toda la acción acontece en las escasas y pequeñas habitaciones de la oscura casa, y la sugerencia no abandona nunca la acción sin caer en ningún momento en el susto fácil ni el efectismo en sus imágenes, a  pesar de que la sombra de El exorcista se intuye a lo largo de todo el metraje.
   Como muchas películas adscritas por su forma en el género fantástico, The Vigil es en esencia una historia sobre el remordimiento y el deseo de redención. En su terrorífica experiencia hui clos con una entidad malévola, el protagonista está en realidad luchando contra los remordimientos que sufre desde el día que su hermano pequeño falleció después del ataque de un grupo de desaprensivos, a los cuales no se atrevió a plantar cara.
Muchos no la veían como una película de clausura. Sin embargo, fue una de las cintas más relevantes del certamen .
 
 
 
COLOR OUT OF SPACE
ENTREVISTA A RICHARD STANLEY
Uno de los invitados ilustres de este Festival de Cine Fantástico de Sitges, la última edición prepandemia, fue el singular director y guionista Richard Stanley. No por más veces que haya visitado el certamen el interés del aficionado decrece, más bien al contrario. Esta vez trajo bajo el brazo una adaptación de Color Out of Space (El color que cayó del cielo), del no menos ilustre H.P. Lovecraft. Sin miedo a equivocarnos y de todo las adaptaciones al cine que hemos visto del autor norteamericano, esta es junto a The Resurrected (1990, Dan O'Bannon), la mejor traslación. También el 'resurgimiento' del realizador Sudafricano es un hecho, pues.
Por fin y gracias a la distribuidora A contracorriente podemos visionar en todo su esplendor esta maravilla fílmica, nunca mejor dicho. A este y otros respectos, le pudimos preguntar directamente al enigmática y locuaz Richard Stanley.
 
-La mayor diferencia de tu película con el relato original de Lovecraft es la época en la que se sitúa. ¿Te planteaste situar la historia en el año 1880 como en el relato?
-Desde el principio, mi enfoque era intentar darle relevancia a Lovecraft. Quería que la historia nos atrapara ahora y atrapara a las generaciones futuras. Pensé que si la situaba en el pasado, podía parecer demasiado anticuada o algo de lo que podrían preocuparse los abuelos, pero no los chicos de hoy. Quería que las fuerzas ultradimensionales fueran terroríficas, que tuvieran encanto y que nos atraparan tanto ahora como lo hubieran hecho en el siglo XIX. Ese fue quizás el mayor cambio con respecto al relato original, fue un cambio que tuve que hacer para resituar la idea principal y hacerla terrorífica de nuevo.
-La primera parte de la película recuerda en cierta manera a Encuentros en la tercera fase de Steven Spielberg. ¿Fue una de las referencias que utilizaste?
-No estoy seguro de que haya influencias directas de Encuentros en la tercera fase, pero definitivamente hay una crítica a la familia media americana. El gran cambio entre ahora y la época de la película de Spielberg es que ahora el mundo es menos cariñoso de lo que era. Ciertamente, uno de los niveles de Color Out of Space es sobre la destrucción de la familia media americana. En cierta manera, la familia que Spielberg plasmó era capaz de salir victoriosa de mutaciones terribles y cataclismos. Todos admiramos a Spielberg en secreto, así que funcionó…
-¿Cuál fue técnicamente la parte más difícil de dirigir?
-Uno de los desafíos fue recrear América en Portugal. Tuvimos que rodar a finales de enero, a partir del 29. Nicolas Cage sólo estaba disponible cuatro semanas, de la última semana de enero a la cuarta semana de febrero, cuando todos los estados americanos estaban nevados: Massachusetts estaba lleno de nieve, hasta en Savannah, Georgia, estaba nevando. Estaba nevando en Inglaterra, en Irlanda, en Bélgica, en Francia… Así que teníamos que encontrar algún lugar que pareciera finales de verano u otoño, donde los árboles fueran robustos como los de Nueva Inglaterra, y donde pudiéramos conseguir alpacas… Fue un gran desafío, afortunadamente las conseguimos en Portugal central, en el sudoeste de Europa, donde también tuvimos los descuentos en los impuestos que los productores necesitaban. Primero nos pareció imposible encontrar el ambiente de Nueva Inglaterra en enero, en la peor parte del invierno. Sólo teníamos seis semanas para la preproducción, localizar, formar el reparto y crear los efectos físicos, lo que fue un verdadero desafío.
Por otra parte, quizás lo más difícil en toda la película fue obtener la escena de las alpacas asustadas. Porque las alpacas son muy tranquilas y debíamos tenerlas chillando. Ninguno de nosotros quería atacarlas o asustarlas, por eso todos los intentos que realizamos para sacarles un sonido fracasaron. El adiestrador de alpacas dijo que tenía una técnica para asustarlas: hinchar un montón de globos. Les lanzó los globos, pero ninguna alpaca reaccionó en absoluto. No pudimos obtener de ellas la reacción de miedo, y no hay gritos de alpacas grabados porque no son animales de uso frecuente en el cine, así que al final tuvimos que construir los alaridos de pánico de las alpacas en postproducción. No hubo manera de grabar sus gritos de forma real.
-Los efectos visuales fueron realizados por un equipo español capitaneado por Gabe Ibáñez. ¿Le conocías?
-No mucho, era un equipo de Madrid que realmente nos salvó. Realizaron un trabajo increíble. Estuvimos en un almacén lleno de ordenadores con informáticos españoles, intercambiando sus consolas durante semanas, desde la parte más calurosa del verano, julio y agosto en Madrid. El presupuesto operacional de Color Out of Space fue algo así como 3 millones de dólares americanos, es una película muy pequeña, pero les pedíamos un nivel de estudio grande en efectos especiales, les apretamos muy duro para que crearan material que se salía de los límites de nuestro presupuesto. Para mí hicieron un gran trabajo.
-¿Les diste alguna indicación especial para que crearan el universo de color requerido?
-Sí, teníamos varias referencias muy precisas. Por ejemplo miramos el trabajo del artista Virgil Finlay para las portadas de la revista “Weird Tales” de la época, que Lovecraft adoraba. Lovecraft escribió un poema sobre Virgil Finlay. Desafortunadamente no hay ninguna ilustración de la revista “Weird Tales” que muestre el color viniendo del mundo. Aún así, fuimos capaces de recrear el estilo de la revista en todo lo que pudimos: la granja, los árboles, la hierba… Todo está vivo y todo emerge del mundo, eso nos dio la noción para incluir árboles, hierba y el entorno entero, pues hasta las estrellas pueden ser un lío que pueden crear un caos en la imagen, así que esa fue una guía visual específica.
Respecto al color en sí mismo, surgió de la noción de que el espectro visual humano está entre los infrarrojos y los ultravioletas, que es lo que forma los límites de lo que podemos ver, así que supuse que si hubiera una intrusión ultradimensional en nuestro mundo, probablemente parecería una forma ultravioleta, como la sombra tridimensional ultravioleta de un objeto de la cuarta dimensión. No podemos ver la cosa real, pero podemos ver sus efectos, igual que cuando percibes un tono alto con tus oídos, infosonido o ultrasonido, una calidad sónica que profundiza en una muy, muy profunda base en un tono muy, muy alto. En la vida real probablemente serías capaz de olerlo, el espectro olfativo está entre tonos muy débiles y dulces. Imagina que notas una olor terrible y que percibes formas ultravioletas en el aire. No serías capaz de ver qué lo está causando, pero podrías ver parte de ello. Todo esto nos dio pistas de cómo debíamos proceder.
-La anterior adaptación conocida del relato de Lovecraft fue Granja maldita (The Curse, 1987), donde el color apenas tenía protagonismo, llegando incluso a compararlo con el lavabo de un avión. ¿Crees que es una versión ridiculizada del relato?
-La vi durante mi investigación. "Color Out of Space" ha sido adaptado unas cuantas veces. La primera adaptación fue El monstruo del terror (Die, Monster, Die!, 1965), con Boris Karloff en el papel que interpreta Nicolas Cage; luego Granja maldita (The Curse, 1987) de David Keith protagonizada por Wil Wheaton; más recientemente ha habido una adaptación alemana en blanco y negro, Die Farbe (2010), una muy buena película; también el segmento de Stephen King en Creepshow (1982), en el que interpreta a Jordy Verryll en una adaptación básica de la historia.
"Color Our of Space" ha influenciado a otras películas, muchas han copiado ideas de la historia de Lovecraft. Vemos su influencia en los años 40 y 50 en un buen número de películas americanas de ciencia ficción, probablemente en todas las películas con una granja y un granjero involucrado en una trama macabra. La vemos en La masa devoradora (The Blob, 1958), en Vinieron del espacio (It Came from Outer Space, 1953)... en muchas películas con formas alienígenas de los años 40 y 50, por esta razón los sheriffs y los científicos acuden al rescate de los personajes, que en su mayoría son arquetípicos de las películas americanas de los 50 con invasiones alenígenas.
-Háblanos de los simbolismos de la película, como las formas triangulares del prendedor de pelo de la hija y la ventana de la habitación o el color que emana de la televisión.
-Hay un montón de simbolismos esotéricos ocultos sobrevolando en la película, lo que llevaría mucho tiempo intentar explicarlos todos, pero hay ciertos aspectos realistas en ellos que proceden de la brujería. Confluyen en una especie de estructura de tres partes, pues hay una conexión entre el principio, la mitad y el final de la película, con ecos que distinguen puntos realistas. Quería que los aspectos realistas de la película derivaran en pura magia. Hay referencias en la película a Aleister Crowley, por eso vemos el Necronomicon en algún momento.
Con respecto a la televisión y al mundo alienígena y todo lo que esconden, imaginé que el meteorito es parte del mundo alienígena. Cuando alcanzamos el mundo alienígena vemos brevemente que hay un contorno que es la silueta de una mujer con su hijo. Esto son para mí ecos de la Moreneta, la virgen negra de Montserrat, que está relacionada con los guardianes del meteorito que los romanos tenían en los tiempos antiguos. Se dice que los romanos tenían una guardia que protegía a un meteorito procedente de Fidgia.
En Kabar hay una construcción alrededor de una piedra negra meteórica, en la que todos los musulmanes del mundo deben hacer cola ante ella dos veces al día cuando rezan. No he podido encontrar a ningún musulmán o clérigo que me explique por qué debes encarar el meteorito para rezar, pero los meteoritos han sido una parte de la religión humana desde el principio de los tiempos. En cierta manera, los meteoritos crean vida trayendo moléculas a partir de las que se origina. Posiblemente, la vida humana se distinga
Las ideas y símbolos esotéricos señalan un universo esotérico, pero no quiero que se adueñen de la historia de la película, prefiero ponerlos como referencias en cápsulas... como la loca camiseta que llevo, que es incomprensible (risas). Es en cierta manera un código.
-¿Cómo fue trabajar con Nicolas Cage?
-Nic ha tenido en cierto modo que empezar de cero en la industria de Hollywood, después de las malas experiencias que ha tenido en el pasado. Nic era un fan de la historia original, y cuando leyó el guión visualizó momentos en los que podría improvisar aportando cosas adicionales al guión. Hay muchos momentos de locura en la película que parecen espontáneos, pero que en realidad fueron planificados y ensayados durante las semanas previas. Cuando Nic tiene estos momentos de rabia, todo estaba controlado muy cuidadosamente. Una vez que habíamos decidido lo que íbamos a hacer, estos momentos se repetían idénticamente con los mismos tempos desde cada ángulo de cámara, por eso yo estaba extremadamente al tanto de lo que hacía, así era capaz de modular su descenso a la locura.
Nic aportó mucha energía en cada toma. y contagió su energía en el set, donde el resto de actores intentaban esforzarse al máximo cuando él estaba presente. También el equipo técnico trabajó mucho más duro, lo que propició que tuviéramos cada escena en dos o tres tomas, lo que dio como resultado que todo el proceso avanza rápido y cumpliéramos cada día el programa del día, lo que me hacía muy, muy contento.
En el pasado he perdido mucho tiempo por culpa de las estrellas. En La isla del Doctor Moreau perdimos cerca de cuarenta días de rodaje porque los miembros del casting no salían de sus tráilers o no se dejaban ver, pero Nic fue completamente lo opuesto. Creo también que consigue una interpretación muy, muy valiente y sentida que revela un lado de su personaje muy vulnerable y muy débil, muy alejado de su fachada de héroe de acción.
-¿Recibisteis algún tipo de asesoramiento científico para la película?
-En los muchos años que he estado trabajando en esta película, yo mismo he trabajado como periodista paranormal, escribiendo para catorce revistas del Reino Unido. Tengo entre mis amigos a montones de científicos locos. Tengo al menos dos amigos muy buenos físicos, uno de los cuales trabaja en el Instituto Astrofísico desarrollando proyectos en Suiza. Durante muchos años hemos estado estudiando el mundo esotérico, intentando encontrar una base física en lo sobrenatural. Ciertamente, es un área en la que naturalmente estoy muy interesado.
-Viniste a Sitges en 1990 para presentar Hardware, programado para matar (Hardware). Sé que tuviste en mente a Bill Paxton como protagonista. ¿Cómo hubiera cambiado la película con Bill Paxton en lugar de Dylan McDermott?

-Bill Paxton fue en realidad contratado para Hardware. Yo le adoraba absolutamente como mucha otra gente y estaba desesperado por trabajar con él. Estoy profundamente triste por su muerte, que fue del todo prematura como consecuencia de una negligencia médica. Por alguna loca razón, Miramax rechazó tenerle en la película, no sé por qué tomaron esta decisión. Creo que Dylan McDermott hizo un gran trabajo, pero de una manera muy diferente de cómo imaginé y escribí el personaje. Ciertamente, yo imaginé una figura mucho más débil de lo que finalmente se presentó en la película. Dylan estaba muy sano, era culturista y estaba en muy buena forma física, y yo imaginé al personaje muriendo en la fase terminal de un cáncer. En el guión original, el personaje tenía una fuerte adicción a las drogas, todo era mucho más duro a cómo se presentó en la película.

 

Àlex Aguilera y José Luis Salvador Estébenez

Traducción preguntas en inglés: Josep Parera

Traducción respuestas en inglés: Ray Zeta