EXPOSICIÓN STANLEY KUBRICK EN EL CCCB (OCTUBRE '018-MARZO '019)
Los aficionados al cine de Stanley Kubrick en el estado español tienen un nuevo argumento para “reverenciar” su magna obra merced a la exposición del CCCB (Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona) que se inauguró el pasado 24 de octubre de 2018 y concluirá el 31 de marzo de 2019. Este evento se añade a la oferta de un año prolijo en actividades que giran en torno a la obra de Kubrick, especialmente referido a 2001: una odisea del espacio (1968) en el cumplimiento de su 50 aniversario, con la presencia de parte de la familia Kubrick en la pasada edición —la 51— del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, invitada en la gala de
En estreno
 
ESPECIAL ROBERT ALTMAN (PARTE II, 1979-2006)
No cabe duda que la industria cinematográfica estadounidense no perdonó a Robert Altman el haber encadenado dos fracasos comerciales de la envergadura de Quinteto (1979) y Popeye (1980). Por ello, Altman pasó por una etapa preñada de dificultades, buscando refugio en la docencia y tratando de sacar a flote proyectos que en su conjunto palidecían frente a la serie de producciones que había rodado en los años setenta. En cinearchivo.net damos cobertura al análisis de una quincena de largometrajes de Altman comprendidos entre finales de los años setenta
FALLECE EL DIRECTOR STANLEY DONEN A LOS 94 AÑOS
Uno de los últimos actos públicos en que pudimos ver a Stanley Donen (1924-2019) fue con motivo del Oscar® Honorífico que recibió por parte de los miembros de la Academia de las Ciencias y de las Artes Cinematográficas de Hollywood en 1998. Más de veinte años después
51 EDICIÓN FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES
El peligro que conlleva seleccionar dentro de una parrilla de cintas en cualquier certamen que incluya una competencia entre las películas presentadas, resulta ya de por sí harto difícil. Si a ello, añadimos las restricciones propias de la abultada programación y demanda de entradas, nos vemos en la obligación de escoger entre el grano y la paja, aún sabiendo que en muchos
LAS MARAVILLAS DEL MAR (2017)
Jean-Michel Cousteau y sus hijos Céline y Fabien continúan con la noble misión de su padre y abuelo, el comandante Jacques Cousteau. Filmada a lo largo de tres años en localizaciones que van de las islas Fiyi a las Bahamas, nos invitan a sumergirnos en un viaje apasionante bajo el agua de los océanos que cubren el 71 por ciento de la superficie de nuestro planeta. Un festín visual con un importante mensaje educativo y ecológico
LA BANDA SONORA DEL MES: «FIRST MAN (EL PRIMER HOMBRE)» (2018)
Había una gran expectación ante el nuevo proyecto de Danielle Chazelle tras sus dos reconocidos films vinculados (de modo diferente) al mundo de la música, Whiplash (2014) y La La Land (2016), saldados con un gran rendimiento en taquilla además del éxito artístico significado en los tres Oscar® obtenidos por la primera y los seis de la segunda. En este sentido, la pareja artística formada con el compositor Justin
EL LIBRO DEL MES: «JOHN WILLIAMS: SINFONÍAS DE UN NUEVO MUNDO»
Hablar de John Williams es hacerlo no solo de un icono de la música cinematográfica, sino de la música en general. Nacido en Long Island en 1932, estudió composición y piano en la Universidad de California y completó sus estudios musicales en la Escuela Juillard de Nueva York. En sus inicios
LA BANDA SONORA RECUPERADA: «EN LA TINIEBLA» (2006)

HALF LIGHT (2006, Brett Rosenberg) 
                                      
Rosetta Soundtrack 0001-RSRHF, 2018.
Duración: 48: 34. 
Incluye carpetilla de 12 páginas
ilustrado y con texto de
Antonio Pardo Larosa,
y una entrevista de Antonio Piñera realizada a Brett Rosenberg.

Para la que había sido considerada una de las actrices más prometedoras surgidas de los ochenta, Demi Moore, a finales de la siguiente década gran parte de esas esperanzas quedaron un tanto enterradas verbigracia de malas decisiones en la elección de su participación en determinadas producciones. Empero, a mediados de la primera década del siglo XXI la actriz texana trató de reactivar su singladura profesional con su participación en Half Light (2006), una propuesta que requería de una notable exigencia en cuanto a la amplia paleta de sentimientos que debía expresar frente las cámaras. Aflicción, soledad, esperanza, inspiración, redención, culpa… se concentran en la persona de Rachel Carlson, una escritora de éxito que sufre un duro golpe cuando su hijo Thomas (Beans Balawi), de cinco años de edad, se ahoga en el canal que linda con el hogar familiar situado en Londres. De igual manera, el compositor escogido para el proyecto debía expresar en su particular lienzo esos estados de ánimo que competen a Rachel, en cuya mente se va creando un mundo disociativo, el real y el imaginado donde se ofrece la imagen, entre otras cuestiones, de su hijo difunto. Sin duda, la entrada de Brett Rosenberg (1962, Melbourne) en el proyecto en su fase embrionaria de la mano de su hermano Craig (director y guionista) permitió ir moldeando a su conveniencia un discurso musical que supuso un gran beneficio cara al acabado del film estrenado en nuestro país con el título En la tiniebla.
    Diez años separan el primer trabajo conjunto en el audiovisual de los hermanos Rosenberg —Hotel de Love (1996)— de esta pieza cinematográfica que marcó un punto de inflexión en la trayectoria artística de Moore. Un hiato que sirvió a Brett Rosenberg para ir dominando cada uno de los resortes que atañen a la composición musical, al punto de poder ser considerada, cuanto menos para un servidor, una de las mejores bandas sonoras de la primera década de la presente centuria. Consciente del peso que debía poseer la partitura escrita por Brett, Craig Rosenberg, de común acuerdo con el productor Joel B. Michaels —ligado a la franquicia de Terminator— entendió la necesidad que la banda sonora se revelara a las primeras de cambio. No en vano, en el libreto urdido por Craig Rosenberg queda reflejado que el primer punto de ruptura se detecta a los pocos minutos una vez iniciado el metraje —contraviniendo la “normativa” al uso—, en que Thomas fallece al ahogarse en el canal. A través del uso del montaje en paralelo, Half Light crea la tensión adecuada, relacionando elementos en uno y otro “escenario” que contribuyen a acentuar un cierto sentido onírico, de ensoñación. Uno de estos elementos deviene la “correspondencia” del tecleo de la máquina de escribir por parte de Rachel en una estancia de la diáfana vivienda familiar y las notas administradas al piano por parte de Brett Rosenberg cuando el objetivo se centra en los aledaños de la misma, por donde discurre un ensimismado Thomas jugando con un action man. La expresión melódica arbitrada por Brett Rosenberg con la combinación de ese piano que se solapa con el sonido del teclear de la máquina de escribir —un “anacronismo” en la era digital nacida al albur del nuevo milenio— y la fuerza expresiva de la sección de cuerda acaba quebrándose con el salto temporal y geográfico que lleva a Rachel a tratar de superar su particular calvario. En este nuevo escenario, en una localidad costera situada al norte de Gales, la música creada por Brett Rosenberg se proyecta indistintamente en ese universo real e imaginario, haciendo del empleo de las voces corales —a modo de susurro— el timbre que lleva incorporado la presencia fantasmagórica del finado Thomas. Asimismo, el score del músico australiano trasciende por la adecuación de una composición dotada de cierto color local, un aroma gaélico que desprenden unas notas trenzadas nuevamente con los violines como sujeto activo. A ese espacio queda anexionada la música diegética que podemos escuchar en la escena de la fiesta la canción tradicional gaélica “Stars of the County Down” y en la escena en que Angus McCulloch (Hans Matheson) —el heredero y principal celador del faro de la zona— y Rachel dejan guiarse por sus sentimientos más íntimos, la reproducción a través de un soporte digital de la tonada “La chica en la tormenta”.  
    La banda sonora de Half Light representa, en esencia, un regreso a una expresividad sinfónica con fuerte arraigo en el cine de los años cuarenta y cincuenta que actúa al servicio del tratamiento dramático sobre el que se sustenta el film, pero sin perder de perspectiva el sometimiento a ciertas convenciones de ese género —el thriller de terror— que cobra prestancia sobre todo en el último tercio de la función. Un tramo en el que quedan despejadas las  incógnitas de una ecuación cinematográfica que tributa en distintos géneros y que cotiza al alza su banda sonora, a ratos poseída con una sonoridad que recuerda sobremanera a las composiciones de Christopher Young (en el uso de los glisandos y en esas masas corales a las que aludía) pero que en términos generales reclama la atención del espectador por su proverbial alternancia de temas de cariz melódico que transitan a lo largo del metraje con un sello de indudable calidad expresiva en su funcionamiento orgánico, al que no fue ajena la participación de Nicholas Dodd en calidad de orquestador. Así lo resalta el propio Brett Rosenberg en la entrevista realizada por Antonio Piñera que acompaña la espléndida edición en CD de Rosetta Soundtrack de esta imprescindible pieza para los amantes del sinfonismo aplicado al medio cinematográfico.•
 
Christian Aguilera