EXPOSICIÓN STANLEY KUBRICK EN EL CCCB (OCTUBRE '018-MARZO '019)
Los aficionados al cine de Stanley Kubrick en el estado español tienen un nuevo argumento para “reverenciar” su magna obra merced a la exposición del CCCB (Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona) que se inauguró el pasado 24 de octubre de 2018 y concluirá el 31 de marzo de 2019. Este evento se añade a la oferta de un año prolijo en actividades que giran en torno a la obra de Kubrick, especialmente referido a 2001: una odisea del espacio (1968) en el cumplimiento de su 50 aniversario, con la presencia de parte de la familia Kubrick en la pasada edición —la 51— del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, invitada en la gala de
En estreno
 
ESPECIAL ROBERT ALTMAN (PARTE I, 1955-1978)
Hace más de una docena de años que supimos de la desaparición de Robert Altman (1925-2006), uno de los directores norteamericanos con una obra extensa que arranca cuando ya había cumplido los treinta años y concluye poco antes de certificarse su deceso. En cinearchivo.net queremos rendir homenaje a Altman con un dossier dividido en dos partes que abarcará el análisis de una treintena de sus largometrajes, algunos de
EL REGRESO DE EMILY MORTIMER
No hace demasiado tiempo hubiese resultado imaginar que una actriz pudiera ver estrenada en la gran pantalla en aprximadamente un mismo año cuatro producciones cinematográficas. Sino de los tiempos que viviamos, en que la mujer cada vez tiene un mayor peso en la sociedad y, por ende, en los órganos de decisión (aunque aún queda mucho camino por recorrer en este sentido), Emily Mortimer (n. 1971) ha obrado esta proeza con el estreno en nuestro país de un póquer de largometrajes en un margen de doce meses. Así pues, hemos podido ver a la hija de los escritores John Mortimer y Penelope Mortimer en La librería (2017), El sentido de un final (2017), The Party (2017) y El regreso de Mary Poppins (2018). Además lo
51 EDICIÓN FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES
El peligro que conlleva seleccionar dentro de una parrilla de cintas en cualquier certamen que incluya una competencia entre las películas presentadas, resulta ya de por sí harto difícil. Si a ello, añadimos las restricciones propias de la abultada programación y demanda de entradas, nos vemos en la obligación de escoger entre el grano y la paja, aún sabiendo que en muchos
LAS MARAVILLAS DEL MAR (2017)
Jean-Michel Cousteau y sus hijos Céline y Fabien continúan con la noble misión de su padre y abuelo, el comandante Jacques Cousteau. Filmada a lo largo de tres años en localizaciones que van de las islas Fiyi a las Bahamas, nos invitan a sumergirnos en un viaje apasionante bajo el agua de los océanos que cubren el 71 por ciento de la superficie de nuestro planeta. Un festín visual con un importante mensaje educativo y ecológico
LA BANDA SONORA DEL MES: «FIRST MAN (EL PRIMER HOMBRE)» (2018)
Había una gran expectación ante el nuevo proyecto de Danielle Chazelle tras sus dos reconocidos films vinculados (de modo diferente) al mundo de la música, Whiplash (2014) y La La Land (2016), saldados con un gran rendimiento en taquilla además del éxito artístico significado en los tres Oscar® obtenidos por la primera y los seis de la segunda. En este sentido, la pareja artística formada con el compositor Justin
EL LIBRO DEL MES: «JOHN WILLIAMS: SINFONÍAS DE UN NUEVO MUNDO»
Hablar de John Williams es hacerlo no solo de un icono de la música cinematográfica, sino de la música en general. Nacido en Long Island en 1932, estudió composición y piano en la Universidad de California y completó sus estudios musicales en la Escuela Juillard de Nueva York. En sus inicios
PROYECTO LÁZARO / REALIVE (2017)

REALIVE / PROYECTO LÁZARO

(2016, Lucas Vidal)

                                      

Rosetta Records RRCD 0006, 2017.
Duración: 53:19.

En numerosas ocasiones sucede que, al reparar en una obra artística colectiva como es el cine, el árbol no deja ver el bosque. Una personalidad tan poderosa como la de Alejandro Amenábar —el otrora enfant terrible de la cinematografía hispana con proyección internacional— ha comportado que la figura de su (co)guionista, Mateo Gil, quedara eclipsada. En su necesidad de seguir su propio camino, en un ejercicio de “emancipación” que, al corto e incluso medio plazo, aún no lograría desprenderse de la etiqueta —a modo de reclamo publicitario— de «coguionista de Alejandro Amenábar», Mateo Gil ha seguido una estrategia similar que su colega de origen chileno, esto es, ir pasando de un género a otro con una firme voluntad que cada largometraje tuviera su propia identidad. Así pues, un título como Proyecto Lázaro (2016), situado en la hacienda de la ciencia-ficción, precede a las incursiones de Gil en el thrillerNadie conoce a nadie (1999)— y el western —Blackthorn (2011)—, que habían contado con bandas sonoras servidas por el propio Amenábar y Lucio Godoy, respectivamente. Para Proyecto Lázaro —con el título alternativo  RealivEl compositor Lucas Vidal.e con vistas a conquistar el mercado internacional— Gil requirió de los servicios de Lucas Vidal, un compositor emergente en el mundo de las bandas sonoras, quien ha sabido tocar las teclas adecuadas para articular un comentario musical imbuido de ese mundo futuro donde las emociones quedan soterradas frente a la presencia de una tecnología omnipresente que incluso viaja por el interior de los conductos de los organismos humanos (sic) en el amanecer de una nueva era. En ese espacio temporal futurista —2084— dominado por tonalidades blanquecinas —en sintonía con el diseño de producción de la ópera prima de George Lucas, THX1138 (1971) y de Código 46 (2004) de Michael Winterbottom— la composición de Vidal apenas hace acto de presencia o, en el mejor de los casos, se “entramezcla” con un paisaje etéreo, desnudo de emociones. En contraposición, el bisturí musical del compositor madrileño penetra en el cuerpo de aquellas escenas o secuencias evaluadas en forma de imágenes retrospectivas, que invitan al espectador a seguir el rastro de los orígenes de Marc Jarvis (Tom Hughes), el primer ser humano “renacido” después de permanecer "dormido" por espacio de cuarenta y cinco años gracias a las técnicas de criogenización aplicadas a su organismo y, de esta manera, revertir el orden natural de las cosas cuando se le había diagnosticado un cáncer terminal. Similar en cuanto a estructura a Mar adentro (2004), en que Mateo Gil y Alejandro Amenábar consensuaron la fórmula de utilizar la voz en off y la “inserción” de diversos flashbacks en la cadena  narrativa del que luego se convertiría en un exitoso film, Proyecto Lázaro encuentra, pues, los espacios de mayor presencia de la música dramática concebida por Vidal en esos viajes al pasado, mostrando los mayores picos a nivel emocional cuando Elizabeth (Charlotte Le Bon) y Marc tratan de exprimir al máximo una relación que se sabe con fecha de caducidad a un año vista por imperativos biológicos. En ese espacio, con las emociones mostradas a flor de piel, la música crea una cálida melodía elaborada al piano pero con el apoyo de la sección de cuerda —en especial el violín—, a modo de balizas para diferenciar el tiempo pasado (asociado a la idea del recuerdo y con ello, de la nostalgia procesada a través de la mente de Marc, quien actúa a su vez de narrador) del presente.
   Óbviamente, la propia naturaleza de un film de las características de Realive, en que esos “insertos” del pasado acaban teniendo incluso un mayor peso que la parte evaluada en ese futuro utópico —o distópico, según se mire— corrigen a la baja la valoración en torno al tercer largometraje dirigido por Mateo Gil. Con todo, la composición de Lucas Vidal se adhiere perfectamente a la piel de una propuesta cinematográfica que pretende seguir la estela de Gattaca (1997) —beneficiada por la obra maestra de Michael Nyman en forma de banda sonora—, pero se queda a considerable distancia en cuanto a logros en el funcionamiento orgánico de una narración, en el caso del debut tras las cámaras de Andrew Niccol, rica en matices y segundas lecturas. Aunque existe un fundamento minimalista en ambas composiciones, la de Vidal se asemeja más a la noción de una pieza de cámara mientras que la de Nyman responde más a la definición de poema sinfónico no exento de pasajes elegíacos.•
 
Christian Aguilera