IV EDICIÓN DEL BCN FILM FESTIVAL '020
No faltó a su cita anual, desde hace cuatro años, este Festival de Cine Internacional de Barcelona, con visos de perpetuarse en el atribulado mundo de los certámenes cinematográficos que envuelven la geografía nacional, con especial énfasis en el cine extraído de la literatura. Esta fue una apuesta basada en la incertidumbre de cuándo y cómo tendría lugar la presente edición. En un primer momento, antes de la irrefutable pandemia, su ubicación restaba en período primaveral, inmediatamente después de la adecuada fecha del 23 de abril, día de Sant Jordi y del libro, por extensión. Sin embargo, las malas (pésimas) noticias hicieron reaccionar a la organización de que posponer el Festival dos meses después –calculando fases de escalada y desescalada, así
En estreno
 
ESPECIAL FRITZ LANG (PARTE II, 1944-1960)
Para la segunda y última entrega del dossier dedicado a Fritz Lang (1890-1976) publicamos un total de quince análisis de otros tantos largometrajes dirigidos por el cineasta de origen vienés comprendidos entre 1944 (La mujer del cuadro) y 1960 (Los crímenes del doctor Mabuse). Se trata, pues, del análisis del grueso de sus películas filmadas durante su etapa americana para cerrar el círculo con el díptico indio --El tigre de Esnapur (1958) y La tumba india (1960), y su última entrega a uno de los personajes más celebrados y reconocibles de su filmografía, el doctor Mabuse. Además de ello a finales del mes de noviembre publicaremos
ADIÓS A SIR SEAN CONNERY
Retirado de la escena cinematográfica desde hacía prácticamente un decenio, Sir Sean Connery (1930-2020) falleció el pasado 31 de octubre en Nasau, en Las Islas Bahamas donde pasaba largas temporadas. Cumplidos los noventa años en junio de este año, Connery se había
LIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES'020
En el contexto social en el que vivimos celebrar un festival con lo que ello significa debería resultar, cuanto menos, una temeridad. Sin embargo, el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges se celebró sin aparentes problemas, más allá de las restricciones de horario y limitaciones de aforo. Las consideraciones al respecto son varias y precisas, que convendría matizar en su justo punto, antes de pasar a analizar lo que fue y ha sido un acontecimiento de
ROMA (2018)
Colonia “La Roma”, Ciudad de Méjico, año 1971. Cleo es una ama de llaves que trabaja en la casa de una familia de clase media en Ciudad de Méjico, compuesta por el matrimonio, los cuatro hijos, la abuela y el perro. El día a día va uniendo a la familia con Cleo, cuando el padre de familia se va, Aparentemente a Canadá a un congreso médico, y cuando Cleo queda embarazada
JOKER (2019)
Tras la sorpresa causada por la obtención del León de Oro del Festival de Venecia de este año, 2019, la película de Todd Phillips ha llegado a las pantallas para que el espectador pueda por fin comprobar cómo un film adscrito, en principio, a un género tan codificado como el de los superhéroes (cabe recordar que el Joker es popularmente conocido como el máximo rival y supervillano de
STAR WARS: LOS ARCHIVOS (EPISODIOS IV - VI: 1977-1983)
En 1971 George Lucas recibió veinte mil dólares por dos años de trabajo en la cinta distópica THX1179 que escribió y dirigido. Siete años más tarde, el cineasta californiano se convirtió en uno de los Golden boy
LA BANDA SONORA RECUPERADA: «EL QUIMÉRICO INQUILINO» (1976)

LE LOCATAIRE   THE TENANT
(1976, Philippe Sarde)
 
                                       
Quartet Records QR378, 2020.
Duración: 37: 30.
Edición limitada a 2.000 unidades.

Aunque no se trate de una estricta novedad, puesto que salió hace ya algún tiempo, merece la pena atender a la edición en disco compacto y en vinilo a cargo de la discográfica española Quartet Records, que comanda con mano experta José María Benítez, de la música de Philippe Sarde para El quimérico inquilino (1976), el film de Roman Polanski que de algún modo vino a ultimar lo que se conoce como su «trilogía del apartamento», junto a Repulsión (1965), y La semilla del diablo (1968), pues es un trabajo que se antoja de un inusitado interés a pesar de resultar mucho más desconocido que los anteriores al no escatimar los riesgos que podía conllevar la presentación de un proyecto de estas características tras la realización de Chinatown (1974), el film inmediatamente anterior, por el que Polanski consiguió nada menos que cuatro de los principales Globos de Oro (incluido el de mejor director y mejor película dramática del año), además de más de una decena de nominaciones a los Oscar (consiguiéndolo el guionista Robert Towne). El regreso a Europa del director se saldó pues con la adaptación junto a Gérard Brach de la novela de Roland Topor, ultimada como una película “de cámara” en la que el mismo Polanski interpretaba a Trelkovsky, el nuevo inquilino de un apartamento situado en París, vacío tras al intento (logrado) de suicidio de su anterior ocupante, la misteriosa Simone Choule.
El compositor galo Philippe Sarde.Constituida como una película sobre la paranoia, el protagonista, mediocre oficinista cuya débil personalidad sufrirá continuos vaivenes ante sus nuevos vecinos, así como entre sus compañeros de trabajo, completará un círculo de notables influencias kafkianas no exento de algún toque fantastique (esas inquietantes “apariciones” en el baño ubicado frente a la ventana de su apartamento) que Sarde resolverá con pericia, empleando recursos frecuentados por el género de terror (como ocurrirá por ejemplo en cortes como los desasosegantes “Delirium –Film Version-“; “Empty Window”; “Tha Bouncing Ball”; “They’re After Hilm”, casi todos interpretados con efectos propiciados por la cuerda y con los pizzicatos de protagonistas), pero también mediante otros no tan frecuentes, como se verá a continuación. Así, al celebrado empleo de un instrumento tan peculiar como la harmónica de cristal (interpretada por Bruno Hoffman), famosa al ser utilizada el año anterior también por Jack Nitzsche en su nominada partitura para Alguien voló sobre el nido del cuco (1975), que dotará del extrañamiento atmosférico que el film necesitaba debido a las peculiaridades de la transformación que el protagonista irá experimentado a lo largo del metraje, Sarde adiciona un clarinete (con un solista de excepción como Hubert Rostaing) para interpretar la melodía principal, junto a la flauta contrabajo (cuyas graves notas proporcionará Michel Sanvoisin), a la hora de otorgar unas adicionales características de raíz judaica con las que acentuar de un modo tan subliminal como inequívoco el sentimiento de conspiración general que el protagonista sentirá hacia su persona (que se escuchará premonitoriamente desde el “Main Title”), asimilado en el imaginario colectivo desde la intensificación de los progromos practicados a los judíos en Europa durante el siglo XIX, y culminado con el planificado genocidio perpetrado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, aunque la película se sitúe en una época contemporánea. Todo un acierto por parte de ambos, director y compositor, que en principio puede pasar desapercibido ante el empleo de un elemento tan poco usual como la citada armónica de cristal, o los efectos provocados por la cuerda, casi tan impactantes (“Hotel Romm”; “The Tried to Kill Me”) como los que empleara Bernard Herrmann en determinadas secuencias, popularizadas de sobra entre el público, en la canónica Psicosis (1960).
    Finalmente, tras la tragicómica resolución argumental (“I’ll Show You Blood”), el círculo se cerrará en la última y no menos sorprendente escena, en la que el recorrido del protagonista devengará en un acto de reconocimiento que le supondrá el consciente espanto de sentirse reconocido, ante lo cual no podrá reprimir un alarido de dolor y pánico (“The Final Scream”), en el que el clarinete convocará la reflexión del espectador sobre lo sucedido a Trelkovsky, como un elemento más de su aparente e infundada paranoia. Una personalidad esquizoide que será presentada con breves fragmentos que esta estupenda edición de Quartet recupera (como “Cigarettes”; “Letter”; “The Park”), mediante los cuales ciertos pequeños hábitos del protagonista le serán negados para abocarle poco a poco a ese sentimiento de conspiración generalizada (fomentada por notables actores como Melvyn Douglas, Shelley Winteres, Jo Van Fleet, Bernard Fresson, Jacques Monod o Josiane Balasko), abocándole al abismo. En ese contexto, el tema dedicado a Stella (Isabelle Adjani), con la que el protagonista iniciará una relación (“To Stella”), puede pasar un tanto inadvertido, así como la interpretación diegética del tema principal en casa de su amigo Robert, mientras ambos, Trelkovsky y Stella, bailan durante la pequeña fiesta montada de un modo improvisado (“Dance at Robert’s”), pero es un perfecto reflejo del puntilloso trabajo llevada a cabo por Sarde, que la presente edición expandida recupera afortunadamente como una especie de bonus discográfico.
     Y es que hasta ahora, esta magnífica partitura tan solo podía disfrutarse en una versión “resumida” y secuenciada de manera que los bloques musicales quedaran agrupados, compartiendo espacio con otro (soberbio) trabajo de Sarde, como lo fue su composición para Tess (1979), la siguiente película de Polansky (y que supondría para el compositor una nominación al Oscar®), por lo que la reciente edición se antoja imprescindible para el buen disfrute de la labor desarrollada con mimo por el compositor. Lo que no es óbice para que en su afán completista, Benítez opte también por ofrecer varios fragmentos de la edición original para solaz del aficionado, que así puede disponer de una perspectiva mucho más completa y solvente de aquella anterior presentación (caso probable de no disponer de ella) y de la actual, al objeto de proporcionarle una reflexión adicional sobre cómo han ido cambiando los tiempos (para bien y para mal) en la operativa de las ediciones discográficas de antaño y hogaño. Lo dicho, pura delicia.•
 
Frederic Torres