13 EDICIÓN DE FIMUCITÉ '019
Del 20 al 29 de septiembre de 2019 la encantadora ciudad de Santa Cruz de Tenerife acogió la 13 edición de FIMUCITÉ, un espacio de referencia para la música de cine a nivel nacional, pero asimismo a escala internacional. A diferencia de otras tentativas vinculadas al mundo de la música de cine
En estreno
 
ESPECIAL LUCHINO VISCONTI (PARTE I, 1943-1963)
Desde hace tiempo teníamos pendiente en cinearchivo la publicación de un dossier dedicado al director de origen transalpino Luchino Visconti (1906-1976), uno de los grandes cineastas italianos de todos los tiempos. Cumplimos, pues, la deuda contraída con este Especial Visconti dividido en dos partes, la primera de las cuales aglutina el análisis de títulos fundamentales de su filmografía como Senso (1954), Rocco y sus hermanos (1959) y El gatopardo (1963), esta última basada en la novela homónima de Giuseppe Tomasi di Lampedusa que recientemente ha reeditado el sello barcelonés Anagrama. Un toral de nueve films analizado cubren esta primera entrega del dossier Visconti, de linaje aristocrático y poseedor de una de las más selectas obras cinematográficas que ha dado el país italiano, a menudo en régimen de coproducción con Francia.
EL ADIÓS A ROBERT FORSTER, EL ACTOR NOMINADO AL OSCAR POR «JACKIE BROWN»
Coincidiendo con el estreno mundial de El camino: una historia de Breaking Bad (2019) en la plataforma de Neflix, el pasado 11 de octubre fallecía el actor neoyorquino Robert Forster (1941-2019) a los 78 años de edad. Dado a conocer para una generación de aficionados al cine gracias a su papel de Max Cherry en Jackie Brown (1997), a partir de entonces su ritmo de trabajo se incrementó de forma considerable en relación a sus trabajos interpretativos librados en los años sesenta, setenta y ochenta.
52 EDICIÓN DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES'019
Lo primero que nos viene a la retira ante el estreno de un Festival de Cine con mayúsculas como el de Sitges es su presentación a la sociedad en forma de póster y reflejo a la vez de aquello que será homenajeado a simple vista. Normalmente, identifica a un título dentro de una efeméride elegida casi al azar. Este año era el turno de Mad Max, salvajes de autopista (1979).
LA SOCIEDAD LITERARIA Y EL PASTEL DE PIEL DE MANZANA (2018)
Mientras la ciudad de Londres empieza a recuperarse tras la Segunda Guerra Mundial, la joven escritora Juliet Ashton busca el argumento para su próximo libro. Un día recibe una carta de un desconocido en la que le presenta a un curioso club de lectura: La Sociedad Literaria y del Pastel de Piel de Patata de Guernsey. Intrigada por estos excéntricos personajes, Juliet decide viajar a esta pequeña isla, sin saber que encontrará mucho más que una gran historia.
JOKER (2019)
Tras la sorpresa causada por la obtención del León de Oro del Festival de Venecia de este año, 2019, la película de Todd Phillips ha llegado a las pantallas para que el espectador pueda por fin comprobar cómo un film adscrito, en principio, a un género tan codificado como el de los superhéroes (cabe recordar que el Joker es popularmente conocido como el máximo rival y supervillano de
JOHN SCOTT: VIAJE AL MUNDO PERDIDO DE UN SINFONISTA
Contra viento y marea, la editorial Rosetta sigue lanzando libros relacionados con la temática cinematográfica y en especial con su música, acogiéndose al habitual formato biográfico y de análisis sobre la obra de un autor específico. Y lo hace asumiendo el riesgo que significa lanzar al mercado textos sobre determinados compositores de cine que no son precisamente aquellos que figuran entre los más conocidos del gran público (aunque sí del aficionado, que no es lo mismo), pues entre los agraciados se encuentran clásicos como George Dunning, un recuperado Basil Poledouris, o el
KOLYA (1997)

KOLYA (Jan Sverák) 

                                                   

       
 
 
Características en BD y DVD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Tráiler / Cómo se hizo Kolya.  Formato: 16:9 anamórfico compatible con 4:3, 1:77.  Idiomas:  Checo y Castellano. Subtítulos: Castellano. Duración: 111 mn. Distribuidora: A Contracorriente Films. Fecha de lanzamiento: 25 de junio de 2019.
SINOPSIS: En plena ocupación rusa en territorio checo, Frantisek Louka ve pasar los días con un profundo sentimiento de frustración y de soledad, amparándose en el recuerdo como antídoto para superar la crisis personal por la que atraviesa. De hecho, Frantisek había formado parte de una prestigiosa orquesta filarmónica de la capital Checa, en calidad de violoncelista, pero en la actualidad se ha visto relegado a ejercer su profesión en funerales, principalmente, situados en los alrededores de Praga. Fruto del destino, un día Frantisek acepta la propuesta de un amigo con quien ha contraído una importante deuda económica. Para poder saldarla y además tener margen para comprarse un automóvil, Frantisek acepta ser partícipe de un matrimonio de conveniencia, casándose con una joven rusa. Una vez celebrada la boda, la mujer en cuestión regresa a Rusia, dejando al cargo de su hijo Kolya a la abuela de éste. Al sufrir esta última un derrame cerebral y fallecer a los pocos días, Kolya, un niño de cinco años, queda al cargo de Frantisek.
COMENTARIO: En la década de los años sesenta la cinematografía de la extinta Checoeslovaquia experimentó uno de sus periodos de mayor fertilidad creativa, teniendo en la escuela FAMU uno de las principales canteras del país de futuros cineastas. De entre sus filas surgieron talentos como Milos Forman, dos de cuyas obras de su etapa checa —Los amores de una rubia (1965) y El baile de los bomberos (1968)— fueron nominadas a la Mejor Película de Habla No Inglesa. Sendas propuestas quedaron a las puertas de cosechar la preciada estatuilla dorada, no así La tienda de la calle Mayor (1965) y Trenes rigurosamente vigilados (1967) —rodadas por la dupla Ján Kadár-Elmar Klos  y Jirí Menzel, respectiamente—, que salieron vencedoras en la ceremonia que anualmente celebra la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas. Casi treinta años más tarde, ya con el país dividido en dos entidades nacionales —la República Checa y la República de Eslovaquia—, en la 69 edición de los Oscar® Kolya (1996) llevaba consigo todas las prerrogativas para salir la escogida en la terna de cinco candidatas a la Película de Habla No Inglesa. Un lustro antes, su director Jan Sverák había logrado un impulso considerable en su andadura profesional en calidad de cineasta con Escuela primaria (1991) cuando su película figuró entre el repóquer de producciones de Habla No Inglesa con opciones a ganar el Oscar®. A tenor de lo ocurrido años más tarde, Escuela primaria devino un ejercicio preparatorio a la hora de detectar las claves del éxito logrado con Kolya. En ambos casos, la producción estaba tutelada por la compañía creada a principios de los noventa por Zdenek Svrerák —el padre de Jan Sverák—, quien asimismo se encargó de la escritura del libreto y a satisfacer su veta actoral. En cierto sentido, pues, tanto Escuela primaria como Kolya pueden ser observados conforme a films colegiados entre Zdenek y Jan. Una «sociedad paternofilial» cara de encontrar ejemplos similares dentro de la cinematografía europea y allén del viejo continente, pero que en el caso de los Sverák la sintonía entre ambos funcionó a la perfección al armar un relato que sabe medir las proporciones justas de comedia, crítica social y drama sin incurrir en lo caricaturesco y/o el trazo grueso.
    Superadas las eventuales divergencias que, a priori, padre e hijo hubiesen podido tener sobre la realidad de una Europa cuyo bloque del Este se empezaba a desmantelar con la Perestroika, Jan y Zdenek supieron detectar que la esencia de la historia radica en la naturaleza de dos individuos, el uno violoncelista, soltero y de cincuenta y cinco años (el propio Zdenek Sverák) , y el otro un niño de cinco años (Andrei Khalimon), que ha quedado desamparado luego que su abuela se le diagnosticara un derrame cerebral y su madre tuviera que regresar a su Rusia natal. Sobre esta relación pivota el eje motor de Kolya, aunque tarda casi una hora en que la misma se muestre en pantalla. Una baza un tanto arriesgada ya que el título de la película razona sobre el nombre de una persona, pero a la que aún no colocamos rostro. Empero, de manera habíl Jan Sverák “anuncia” la presencia del pequeño Kolya cuando un paloma golpea con su pico una de las ventanas del apartamento de Louka. Representa una señal de “aviso” que alguien volará sobre el nido de Louka, a quien la soledad parece conducirlo a un callejón sin salida. Resignado a una existencia que busca en el valor de la melancolía y de la añoranza —sobre todo perceptible cuando acude a visitar a su anciana madre, residente en una zona rural, en que el peso de la tradición se deja sentir en cada uno de sus rincones— sus refugios inviolables, Louka mide mal su decisión de aceptar ser el esposo en un boda simulada con una bella mujer rusa, cambio de un dinero que le libra de una importante deuda contraída con un amigo, padre de cuatro hijos y sepulturero de profesión. Será en el marco de un cementerio de Praga donde Louka, tras una negativa inicial —«estoy en contra de todo tipo de matrimonios», manifiesta con convicción—, deja paso a participar de una maniobra que tiene todos los visos de ser descubierta por parte de esa red de control estalinista que sigue presente en el corazón de la sociedad checa. Una sociedad que no sale demasiado bien parada cuando el relato viaja hacia el metro de Praga, el lugar donde Louka pierde de vista a Kolya. Librado a su suerte, Kolya no recibe el calor de ninguno de los usuarios del suburbano, mostrando así una sociedad en que prima el individualismo camino de un nuevo paradima ya fuera del yugo de un régimen autoritario. Pincelada crítica que, sin embargo, no nos desvía del propósito de una historia que incrimina a dos «mundos» disímiles, separados por la barrera idiomática, pero que a la postre tienden puentes entre sí por esa necesidad de afecto, comprensión y estima. Jan Sverák lo hace sin caer en las redes de la sensiblería, sopesando el sentido de cada palabra y de cada gesto, y recurriendo a un de las principales fortalezas dramáticas que brinda el film, el de la música compuesta por Ondrej Soukup, en que no falta la presencia del celo, el instrumento al que ha jurado «fidelidad» eterna Louka.•
 
Christian Aguilera