38 EDICIÓN FESTIVAL DE CINE DE TERROR DE MOLINS DE REI
Tengo que reconocer que desde hace muchos años he tenido una deuda con un certamen al que siempre he querido asistir, pero una u otra circunstancia ha relegado ese acceso pendiente. Unas veces por pereza (‘la mandra’ catalana), temas familiares o meteorológicas y, las más, por la proximidad con el poderoso Festival de Cinema de Sitges, el cual provoca un cansancio a todos los niveles, ha coartado de alguna manera ese deber como aficionado al cine y al ‘fantástico’, en particular, a visitarlo. Pues bien, las circunstancias y las cartas astrales se dieron para imbuirme ni que fuera por unos días en tan atípico y bien intencionado Festival. Digo lo de atípico puesto que está gestionado por un grupo de amigos, que se deben a un género (preferentemente, al terrorífico) con total entrega y empatía, con
En estreno
 
ESPECIAL LUCHINO VISCONTI (PARTE I, 1943-1963)
Desde hace tiempo teníamos pendiente en cinearchivo la publicación de un dossier dedicado al director de origen transalpino Luchino Visconti (1906-1976), uno de los grandes cineastas italianos de todos los tiempos. Cumplimos, pues, la deuda contraída con este Especial Visconti dividido en dos partes, la primera de las cuales aglutina el análisis de títulos fundamentales de su filmografía como Senso (1954), Rocco y sus hermanos (1959) y El gatopardo (1963), esta última basada en la novela homónima de Giuseppe Tomasi di Lampedusa que recientemente ha reeditado el sello barcelonés Anagrama. Un toral de nueve films analizado cubren esta primera entrega del dossier Visconti, de linaje aristocrático y poseedor de una de las más selectas obras cinematográficas que ha dado el país italiano, a menudo en régimen de coproducción con Francia.
EL ADIÓS A ROBERT FORSTER, EL ACTOR NOMINADO AL OSCAR POR «JACKIE BROWN»
Coincidiendo con el estreno mundial de El camino: una historia de Breaking Bad (2019) en la plataforma de Neflix, el pasado 11 de octubre fallecía el actor neoyorquino Robert Forster (1941-2019) a los 78 años de edad. Dado a conocer para una generación de aficionados al cine gracias a su papel de Max Cherry en Jackie Brown (1997), a partir de entonces su ritmo de trabajo se incrementó de forma considerable en relación a sus trabajos interpretativos librados en los años sesenta, setenta y ochenta.
52 EDICIÓN DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES'019
Lo primero que nos viene a la retira ante el estreno de un Festival de Cine con mayúsculas como el de Sitges es su presentación a la sociedad en forma de póster y reflejo a la vez de aquello que será homenajeado a simple vista. Normalmente, identifica a un título dentro de una efeméride elegida casi al azar. Este año era el turno de Mad Max, salvajes de autopista (1979).
LA SOCIEDAD LITERARIA Y EL PASTEL DE PIEL DE MANZANA (2018)
Mientras la ciudad de Londres empieza a recuperarse tras la Segunda Guerra Mundial, la joven escritora Juliet Ashton busca el argumento para su próximo libro. Un día recibe una carta de un desconocido en la que le presenta a un curioso club de lectura: La Sociedad Literaria y del Pastel de Piel de Patata de Guernsey. Intrigada por estos excéntricos personajes, Juliet decide viajar a esta pequeña isla, sin saber que encontrará mucho más que una gran historia.
JOKER (2019)
Tras la sorpresa causada por la obtención del León de Oro del Festival de Venecia de este año, 2019, la película de Todd Phillips ha llegado a las pantallas para que el espectador pueda por fin comprobar cómo un film adscrito, en principio, a un género tan codificado como el de los superhéroes (cabe recordar que el Joker es popularmente conocido como el máximo rival y supervillano de
JOHN SCOTT: VIAJE AL MUNDO PERDIDO DE UN SINFONISTA
Contra viento y marea, la editorial Rosetta sigue lanzando libros relacionados con la temática cinematográfica y en especial con su música, acogiéndose al habitual formato biográfico y de análisis sobre la obra de un autor específico. Y lo hace asumiendo el riesgo que significa lanzar al mercado textos sobre determinados compositores de cine que no son precisamente aquellos que figuran entre los más conocidos del gran público (aunque sí del aficionado, que no es lo mismo), pues entre los agraciados se encuentran clásicos como George Dunning, un recuperado Basil Poledouris, o el
JOHN SCOTT: VIAJE AL MUNDO PERDIDO DE UN SINFONISTA

Editorial: Rosetta. 
Autor: Christian Aguilera.
Subtítulo: Viaje al mundo perdido de un sinfonista.
Fecha de publicación: septiembre de 2019.
330 pp. 17,0 x 24,0 cm. Tapa blanda con solapas.
Prólogo de John Mansell.
Incluye filmografía, discografía completa para cine, televisión y documentales, e índice onomástico y de películas. Incluye unas 50 páginas en color y numerosas fotografías en blanco y negro.

La música olvidada por el tiempo

Contra viento y marea, la editorial Rosetta sigue lanzando libros relacionados con la temática cinematográfica y en especial con su música, acogiéndose al habitual formato biográfico y de análisis sobre la obra de un autor específico. Y lo hace asumiendo el riesgo que significa lanzar al mercado textos sobre determinados compositores de cine que no son precisamente aquellos que figuran entre los más conocidos del gran público (aunque sí del aficionado, que no es lo mismo), pues entre los agraciados se encuentran clásicos como George Dunning, un recuperado Basil Poledouris, o el ahora reivindicado John Scott (n. 1930), que gracias a la experta mano de Christian Aguilera, quien tras haber publicado en los últimos años una serie de imprescindibles libros sobre un trío de ases de la especialidad como Jerry Goldsmith, John Williams (este vivo y todavía en activo) y Bernard Herrmann, parece unirse a la cruzada de Rosetta por reivindicar autores menos significados y muy mal recordados mediante este análisis sobre la obra del británico John Scott, veterano compositor con unas cuantas décadas a sus espaldas en el mundo del cine desde que iniciara su andadura profesional allá por la mitad de la década de los sesenta con Estudio de terror (1965).
    Así, el compositor de las excelentes Marco Antonio y Cleopatra / Las sombras de las pirámides (1972), El final de la cuenta atrás (1980) y Greystoke: La leyenda de Tarzán, el rey de los monos (1984), por citar tres de sus obras más aplaudidas y populares, cuenta por fin con un texto a la altura de su talento, pues Aguilera exhibe su acostumbrado rigor en el análisis concordante con el de sus anteriores textos ensayísticos, aportando no solo su sapiencia enciclopédica sobre la materia cinematográfica, sino estructurándola sobre el objeto de estudio de una forma modélica y coherente, dividiendo la inmensa y desconocida obra de Scott por géneros que comprenden tanto la biografía del compositor como su peripecia profesional desde que se adentrara en el mundo del jazz británico durante la primera mitad de la década de los sesenta. El exhaustivo repaso de Aguilera de la obra de Scott deviene fértil en cuanto a la documentada información que maneja, resultando cómplice respecto de la justificada admiración por el trabajo del compositor, pero provisto de la necesaria determinación objetiva que lo aleja de loas gratuitas y bastardas que, por desgracia, caracterizan algunos de los ya numerosos textos publicados sobre la materia durante la última década en España. Así, el autor sabe medir con precisión los adjetivos, como ya hiciera en su reciente texto sobre Williams, a la hora de afrontar una obra necesitada tanto de reivindicación como de rescate mediático.
El escritor desgrana capítulo por capítulo de manera minuciosa todas las composiciones que Patrick John O’Hara Scott ha ido ofreciendo a lo largo de más de cinco décadas de trabajo ininterrumpido, en las que biografía las tres primeras décadas del músico (en el primer capítulo, como es lógico) para detenerse a continuación en su periplo jazzístico de la mano de John Barry y Henry Mancini, prosiguiendo con las obras dedicadas al terror; al fantástico; a las aventuras; al cine de acción; el drama histórico y la comedia, sin dejar de lado, por supuesto, su fundamental colaboración con el oceanógrafo Jacques-Yves Cousteau, además de su “ecléctica” (en acertada adjetivación del escritor) colaboración con el director Ted Kotcheff, desconocida incluso para la mayor parte de los aficionados. Una visión integral y completísima que Aguilera redondea con dos partes dedicadas a su discografía, así como una serie de apéndices que abarcan desde sus trabajos televisivos y más personales a los proyectos frustrados de su larga carrera, incluyendo, de paso, las fichas completas de los films y series de televisión en los que Scott participó. Aguilera abarca todos los ámbitos posibles, hasta el punto de desentrañar el pequeño “misterio” que para todo buen fan de la música de cine supuso en su momento la aparición del sello discográfico JOS, fundado por el propio compositor, y con el que se llegaron a comercializar más de una treintena de compactos de todo origen y condición cuyo denominador común no fue otro que la autoría debida a Scott, que editaba (o reeditaba) sus obras a través de este sello propio tras negociar con los productores los derechos de sus partituras (pues normalmente estos no los ostenta el creador, sino que están en manos de la productora).
   Todo ello, redondeado por el inapreciable apoyo que supone la impecable edición a cargo de Rosetta, empresa subdividida en editorial y sello discográfico comandada Parte de la familia Cousteau. En primer plano, el patriarca Jacques-Yves.por Pedro Ferrer Cascales, por mor de quien se acaba también de lanzar al mercado el imprescindible texto de Juan Ignacio Valenzuela sobre el gran Georges Delerue, y que en esta ocasión ofrece un formato de papel satinado en el que tienen cabida las portadas en color de gran parte de la discografía de Scott, así como otros detalles como la inclusión de un estupendo índice onomástico además de una relación de la discografía completa del compositor. Un libro, en definitiva, del que el propio Aguilera manifiesta sentirse especialmente orgulloso por lo que de reivindicación del olvidado compositor viene a significar, pareja a la admiración profesada, y que obtiene la justa recompensa de ver la luz a través del ya señalado magnífico trabajo editorial que persigue colocar en el merecido podio la obra de este músico olvidado por el tiempo, al que más de un seguidor de la especialidad calificaba como autor de películas “inexistentes”, dada la dificultad del acceso al visionado de sus films, gran parte de los cuales nunca se han estrenado por estos lares. Scott, sinfonista y Aguilera, su cronista. Una combinación difícil de superar que eleva el listón de los textos sobre la especialidad exponencialmente y que conforma una tetralogía (de momento) que revierte en uno de los mayores análisis realizados en este país sobre autores de música cinematográfica. Justo es reconocerlo.•

Frederic Torres