IV EDICIÓN DEL BCN FILM FESTIVAL '020
No faltó a su cita anual, desde hace cuatro años, este Festival de Cine Internacional de Barcelona, con visos de perpetuarse en el atribulado mundo de los certámenes cinematográficos que envuelven la geografía nacional, con especial énfasis en el cine extraído de la literatura. Esta fue una apuesta basada en la incertidumbre de cuándo y cómo tendría lugar la presente edición. En un primer momento, antes de la irrefutable pandemia, su ubicación restaba en período primaveral, inmediatamente después de la adecuada fecha del 23 de abril, día de Sant Jordi y del libro, por extensión. Sin embargo, las malas (pésimas) noticias hicieron reaccionar a la organización de que posponer el Festival dos meses después –calculando fases de escalada y desescalada, así
En estreno
 
ESPECIAL LOUIS MALLE (PARTE I, 1956-1974)
Aunque algunos de sus producciones cinematográficas podrían encuadrarlo dentro de la nouvelle vague Louis Malle (1932-1994) nunca se sintió integrado en este movimiento vanguardista, dejándose guiar por su propio instinto a la hora de ir afianzando una filmografía con no pocos atractivos. Más de un cuarto de siglo después de su prematuro
EN LA MUERTE DE MICHAEL APTED, EL DIRECTOR DE «GORILAS EN LA NIEBLA»
El inicio de 2021 nos ha deparado la triste noticia del fallecimiento de Michael Apted, a los setenta y nueve años de edad. Cineasta británico de largo recorrido, Apted compaginó la dirección de films de ficción con su adscripción a los documentales, género entre los que destaca la serie de
LIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES'020
En el contexto social en el que vivimos celebrar un festival con lo que ello significa debería resultar, cuanto menos, una temeridad. Sin embargo, el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges se celebró sin aparentes problemas, más allá de las restricciones de horario y limitaciones de aforo. Las consideraciones al respecto son varias y precisas, que convendría matizar en su justo punto, antes de pasar a analizar lo que fue y ha sido un acontecimiento de
ROMA (2018)
Colonia “La Roma”, Ciudad de Méjico, año 1971. Cleo es una ama de llaves que trabaja en la casa de una familia de clase media en Ciudad de Méjico, compuesta por el matrimonio, los cuatro hijos, la abuela y el perro. El día a día va uniendo a la familia con Cleo, cuando el padre de familia se va, Aparentemente a Canadá a un congreso médico, y cuando Cleo queda embarazada
JOKER (2019)
Tras la sorpresa causada por la obtención del León de Oro del Festival de Venecia de este año, 2019, la película de Todd Phillips ha llegado a las pantallas para que el espectador pueda por fin comprobar cómo un film adscrito, en principio, a un género tan codificado como el de los superhéroes (cabe recordar que el Joker es popularmente conocido como el máximo rival y supervillano de
STAR WARS: LOS ARCHIVOS (EPISODIOS IV - VI: 1977-1983)
En 1971 George Lucas recibió veinte mil dólares por dos años de trabajo en la cinta distópica THX1179 que escribió y dirigido. Siete años más tarde, el cineasta californiano se convirtió en uno de los Golden boy
ROBERT ALTMAN: AL OTRO LADO DE HOLLYWOOD

Editorial: Berenice (Grupo Almuzara). 
Subtítulo: Al otro lado de Hollywood.
Colección: Chaplin.
Autor: Christian Aguilera. 
Fecha de publicación: octubre de 2020.
380 pp. 15,0 x 24,0 cm. Rústica con solapas.
incluye índice onomástico y de películas, y
bibliografía consultada.

En un momento de la autobiografía de Woody Allen, A propósito de nada (2020),  comparece la influyente crítica Pauline Kael con la que el cineasta neoyorkino solía discutir amistosamente sobre las preferencias cinematográficas de cada uno. Para Kael Robert Altman era mejor que el cineasta sueco Ingmar Bergman, afirmación que Woody Allen rebatía apasionadamente. La defensa de Kael del cine de Altman por encima de un gigante como Bergman no hace otra cosa que revelar hasta que punto el cineasta de Kansas City tenía su predicamento en los años setenta en la crítica más exigente, antes de la revalorización de los años noventa, pareja a la que tiene Clint Eastwood con el que hay algunas coincidencias más que curiosas, no solo generacionales. Con el tiempo, más allá de los noventa, Altman considerará esos años setenta, ensalzados por Kael, como su mejor década. En esos años de moteros tranquilos y toros salvajes estrena M. A. S. H. (1970), Los vividores (1971), Nashville (1975) o Tres mujeres (1977).
    Urgía en nuestro país un libro que indagara en el arte cinematográfico de Altman, en su inconformismo, en su búsqueda, en esa libertad creativa que definió su cine, con sus luces y sus sombras creativas dado lo comprimido a veces de sus producciones. Christian Aguilera sabe llenar un vacío bibliográfico y sale airoso de la empresa en un libro que se disfruta enormemente, que se lee con deleite, que permite una visión de conjunto de la obra altmaniana, recomendable no solo para incondicionales del cineasta, sino para cinéfilos de toda condición que pueden tener un tanto olvidada la obra del cineasta.
    Tiene uno la sensación que el cine de Altman, pese a su indudable interés, ha quedado relegado a un segundo plano, como si la memoria y la cinefilia no le otorgaran el lugar que le corresponde en la propia historia del cine. Aguilera, aunando pasión y rigor en su recorrido analítico, ofrece un detallado acercamiento a todas sus películas, ahonda en sus orígenes familiares, en sus tentativas televisivas y en una filmografía que empezó en los cincuenta, pero tiene en Countdown, rodada en 1968, su verdadero arranque hasta llegar al canto del cisne que supuso El último show, título ya de por sí premonitorio, en un año 2006 en el que vida y muerte se entrelazan en su biografía última, con el recibimiento en vida del Oscar® honorífico a principios de año y el final de sus días cuando el mes de  noviembre avanzaba en el calendario.
Con este apasionante Robert Altman, al otro lado de Hollywood Christian Aguilera vuelve a dar en la diana, añadiendo un título más a su ya extensa obra como escritor de cine. La prosa es ágil, la documentación exhaustiva, los detalles sobre cada proyecto jugosísimos. También la forma en la que Aguilera apunta aciertos y desaciertos, a partir del revulsivo que supuso una película del impacto, la irreverencia y la osadía de Mash. Son esos años setenta en los que Altman encuentra el mejor contexto para desarrollar sus ideas, para fraguar su prestigio con proyectos de muy distinto calado, pero en los que su personalidad se impone en cada una de las películas, incluso en esa década de los ochenta en la que pierde un tanto la inspiración. A eso añadir la complicidad con un equipo técnico y artístico de absoluta confianza y unos actores y actrices que con Altman dieron lo mejor de si mismos. Piénsese en algunos asiduos de su filmografía setentera como Elliot Gould o Shelley Duvall.
    Aguilera pone el foco allí donde debe ponerse. En aquellas películas más desconocidas de Altman o que tuvieron en nuestro país mayor dificultad de distribución. Como escritor también de libros musicales sabe ejemplarmente atender al Altman melómano que vibra en su cine, apasionado por el jazz, pero que también sabe recurrir a Leonard Cohen para cobijar ese poema filmado que fue Los vividores, a mi juicio una de las grandes obras de Altman, con un trabajo deslumbrante del operador Vilmos Zsigmond.
    Y como broche del libro, antes del generoso apéndice, eso que nos gusta tanto a los cinéfilos, ese epílogo dedicado a los proyectos de Altman que pudieron ser y no Robert Altman durante el rodaje de "Gosford Park".fueron. A veces dice mucho de un creador no solo lo que termina llevando a la realidad, sino aquello que por determinadas circunstancias se queda en el camino, desde Ragtime a Heat, películas que terminaron en otras manos y que uno pudiera imaginar en lo que se hubieran convertido con la mirada siempre lúcida y sensible de Robert Altman, un cineasta que merecía este trabajo minucioso, laborioso, de Christian Aguilera, surcado además por una prosa envolvente. A todo ello hay que sumar la buena edición de Berenice, en fondo y forma, con cuadernillo en color en páginas interiores que terminan convirtiendo este Robert Altman, al otro lado de Hollywood en un libro necesario y muy disfrutable.•
Luis García Gil