II FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINEMA DE BARCELONA 2018
Lejos de un glamour que identifica otro tipo de certámenes ubicados, generalmente en las zonas costeras (Cannes, Venecia, Sitges, …), la segunda edición del Festival de Cinema de Barcelona Sant Jordi basa su razón de ser en tres ejes que lo vertebran: el cine, la literatura y la historia. Cada una de ellas con su propio significado en este ecosistema audiovisual que empieza a decaer en su concepto inicial. Si bien, el cine fue inventado para socializar a masas ávidas de nuevas sensaciones, diversas plataformas buscan individualizar ese aspecto primigenio para dar paso a un consumo cada vez menos contenido. Ello pasa inclusive en certámenes cercanos en el tiempo, e incluso, solapándose con el que nos ocupa –caso del Festival de Cine de Autor de Barcelona-. En este sentido, el BCN FILM FEST recupera ese sentido por el compartir historia(s), libros en forma de películas
En estreno
 
ESPECIAL ALAN J. PAKULA (PARTE I, 1969-1981)
El próximo mes de noviembre se cumplen veinte años de la desaparición de Alan J. Pakula (1928-1998), un cineasta norteamericano que acumulaba una experiencia de casi una década en funciones de productor antes de dar el salto a la dirección de largometrajes. Poseedor de una filmografia ciertamente estimulante más allá de su desempeño de productor para películas dirigidas por Robert Mulligan, en cinearchivo.net queremos rendir tributo a la obra de Pakula con la publicación de un dossier dividido en dos partes. La primera corresponde básicamente a la década de los setenta en que su nombre se consolidó con títulos como Klute (1971), El últmo testigo (1974) y Todos los hombres del presidente (1976), entre otras. Ocho, pues, son los largometrajes objeto de análisis en esta primera entrega en torno a cineasta que mantuvo unos estándares de calidad hasta el fin de sus días.
EL ADIÓS A BURT REYNOLDS A LOS 82 AÑOS
Hasta el último aliento, Burt Reynolds, fallecido el pasado 6 de septiembre, siguió aferrado al medio que le proveyó de una fama que llegó a sus máximas cotas en los años 70 y principios de los ochenta. Fiel exponente del prototipo de macho, Reynolds estuvo en la cresta de ola en ese periodo señalado para luego declinar su estrella en producciones de
50 EDICIÓN DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES '017
Si por algo se caracteriza un Festival como es el de Sitges en Octubre, alargando la temporada veraniega, es el de su localización, aislada de cualquier vestigio de urbanismo y actualidad fuera del estrictamente cinéfilo -término dicho sea de paso que no es del agrado de un servidor-.
EL BLURAY DEL MES: «EN REALIDAD, NUNCA ESTUVISTE AQUÍ» (2017)
Joe, un ex marine fornido de cuarenta y ocho años, acaba de realizar su último trabajo en Cincinatti, en el estado de Ohio. Las previsiones han fallado, pero regresa a Nueva York para realizar un nuevo encargo. En este caso se trata del secuestro de Nina, la hija de un aspirante a senador llamado Votto. A través de McCleary, Joe recibe una pista que puede conducirle hasta el paradero de la adolescente, de la que se
LA BANDA SONORA DEL MES: «THE BGF» (2016)
Si tomamos un intervalo temporal relativamente breve —de unos cuantos meses— podemos valorar la función de la música en el cine de Steven Spielberg contando con compositores distintos, un ejercicio que rara vez podríamos llevar a cabo al referirnos a la obra del cineasta
J. A. BAYONA
La profusión de libros de cine dedicados a directores que apenas han iniciado su carrera cinematográfica resulta un tanto paradójica de un tiempo a esta parte. Sin embargo, si tenemos en cuenta lo difícil que resulta levantar un proyecto de cierta envergadura en la actualidad, comprenderemos que sus respectivas
EL ADIÓS A BURT REYNOLDS A LOS 82 AÑOS


Hasta el último aliento, Burt Reynolds (1936-2018), fallecido el pasado 6 de septiembre, siguió aferrado al medio que le proveyó de una fama que llegó a sus máximas cotas en los años 70 y principios de los ochenta. Fiel exponente del prototipo de macho, Reynolds estuvo en la cresta de ola en ese periodo señalado para luego declinar su estrella en producciones de segunda o tercera categoría. Tan solo con su nominación al Oscar® y el Globo de Oro obtenido con Boogie Nights (1997) experimentó un repunte en una trayectoria en franco declive. En cinearchivo.net, a modo de homenaje, publicaremos en octubre dentro del apartado «Films de culto del siglo XX», un artículo sobre La brigada de Sharky (1981), dirigida y protagonizada por él mismo.     

La cinematografía norteamericana había deparado en los años sesenta un prototipo de héroe masculino que se ajustaba perfectamente al perfil de Burt Reynolds. Los derroteros por los cuales se movía el cine negro en esa época comportaba un modelo de personajes de talante machista, reaccionario y expeditivo. Por consiguiente, Reynolds seguía los pasos del detective Harry callahan (Clint Eastwood) o de las composiciones de Joe Don Baker —otro tough guy por excelencia— en una efímera serie edificada en la persona del detective Gator McKlusky (Los traficantes, Gator el confidente) y Steve Carella en El turbulento distrito 87, investigador creado por Evan Hunter, alias Ed McBain. Esta etapa intermedia de Reynolds consagrada a los policíacos se completa con sus colaboraciones con Robert Aldrich en Destino fatal —cuya performance del lugarteniente Phil Gaines se ajusta al prototipo de Mike Hammer— y el Rompehuesos —un nostálgico retorno a su época como jugador de fútbol americano— , que se hubiera extendido a las producciones de Time Off, un proyecto frustrado con Brigitte Bardot como coprotagonista, y Stoker Ace, que acabaría dirigiendo Hal Needham. Su última participación con Aldrich se corresponde con un intento por parte de Reynolds de atender a la comedia (Los caraduras, Los locos de Cannonball, Dos más uno igual a dos, La casa más divertida de Texas) como réplica a la imagen mostrada hasta entonces. Esta voluntad de ruptura con el pasado también comportó la asimilación a un cine de corte dramático. Su creación del publicista Phil Potter en Comenzar de nuevo descubrió a un intérprete maduro, alejado de los personajes altivos, embaucadores y malhechores que se correspondían con sus incursiones en el género policíaco o bien a producciones que ubicaban sus historias a principios del siglo XX en los Estados Unidos (la gestación del cine, la Ley Seca, la Depresión), que propiciaba un caldo de cultivo favorable a este modelo de individuos (La última locura, Nickelodeon. Así empezó Hollywood, Los aventureros de Lucy Lady). Comenzar de nuevo obedecía a un estudio sobre la crisis matrimonial que no depararía los éxitos comerciales de buena parte de la densa filmografía anterior de Burt Reynolds. Pero el film de Alan J. Pakula resultó tan sólo un paréntesis en una ejecutoria profesional que seguía ofreciendo pingües beneficios para industria estadounidense a través de producciones destinadas a la evasión y de un esquematismo evidente. La intermitente carrera de Reynolds en calidad de director-actor apenas tuvo repercusión y, en cierto modo, seguía el camino trazado denture del thriller, género al que seguiría fiel hasta finales de los ochenta (Ciudad muy caliente, Jugar duro, Acorralado en Las Vegas y Chicago en rojo, su tercera participación conjunta con Liza Minnelli, que iguala a las que tuvo durante un tiempo con su ex compañera sentimental Sally Field). Su imagen de seductor empezaba a declinar en esta misma década, quedando como una postrera muestra Mis problemas con las mujeres, un remake americano de El amante del amor (1977) de François truffaut, en una de las primeras muestras del expolio de guiones que ha padecido la industria gala en los últimos decenios a manos de la industria hollywoodiense. Asimismo, basándose en un guión pretérito, pero en este caso de patrimonio americano, Interferencias --cuarta de las películas adaptadas, en mayor o menor medida, en la obra teatral de Ben Hecht y Charles MacArthur-- supuso el retorno a un primer plano para Reynolds, aunque no obtuvo la continuidad deseada. Diez años más tarde, Reynolds pudo rehabilitarse profesionalmente con Boggie Nights, una historia de tintes agridulces que bucea en las vidas de un grupo de afines a la industria del cine porno a finales de los setenta y principio de los ochenta. Al componer al director de películas porno Jack Horner, Burt Reynolds dibuja un perfil dramático que el paso del tiempo había borrado de su rostro cada vez más rígido debido a la cantidad de operaciones plásticas a las que se ha sometido, perfectamente perceptible en una de sus últimas apariciones en la gran pantalla, el thriller erótico Juego de seducción. Joseph Mcbride y Brian Brooks titulaban en Film Comment «El final está justo al principio» en una entrevista con el actor de Deliverance. A tenor de la dinámica que fue tomando su ejecutoria profesional a finales de los noventa y en el arranque del nuevo milenio —prácticamente limitado a satisfacer composiciones testimoniales en films como Juego de seducción, en el papel de un arquitecto ex boxeador amateur casado con una mujer (Saffron Burrows) treinta años más joven que él—, Boggie Nights, en el papel de un director de cine porno, se adivinaba el ocaso de un actor que gozó en los setenta su verdadera "edad de oro".

VER FICHA PERSONAL Y FILMOGRAFÍA COMPLETA DE BURT REYNOLDS

 

IR A ARTÍCULO LA HORA DEL LOBO EN «FILMS DE CULTO DEL SIGLO XX»