38 EDICIÓN FESTIVAL DE CINE DE TERROR DE MOLINS DE REI
Tengo que reconocer que desde hace muchos años he tenido una deuda con un certamen al que siempre he querido asistir, pero una u otra circunstancia ha relegado ese acceso pendiente. Unas veces por pereza (‘la mandra’ catalana), temas familiares o meteorológicas y, las más, por la proximidad con el poderoso Festival de Cinema de Sitges, el cual provoca un cansancio a todos los niveles, ha coartado de alguna manera ese deber como aficionado al cine y al ‘fantástico’, en particular, a visitarlo. Pues bien, las circunstancias y las cartas astrales se dieron para imbuirme ni que fuera por unos días en tan atípico y bien intencionado Festival. Digo lo de atípico puesto que está gestionado por un grupo de amigos, que se deben a un género (preferentemente, al terrorífico) con total entrega y empatía, con
En estreno
 
ESPECIAL LUCHINO VISCONTI (PARTE II, 1965-1976)
En la segunda y última entrega dedicada a la obra fílmica de Luchino Visconti publicamos el análisis de los siete largometrajes que dirigió en un periodo de algo más de una década. Mermado por su salud a causa de un derrame cerebral sufrido en el transcurso del rodaje de Luis II de Baviera (1973), apenas pudo completar dos títulos más en los últimos años de su
FALLECE A LOS 86 AÑOS EL ACTOR DANNY AIELLO, UN SECUNDARIO DE LUJO
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52 EDICIÓN DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES'019
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En un pueblo de la Bretaña existe una peculiar biblioteca que alberga libros rechazados por las editoriales. Una joven editora visita el lugar y descubre una novela magistral. Su autor es alguien llamado Henri Pick, un cocinero de una pequeña pizzería ya fallecido. Según su viuda, Pick jamás leyó un libro y lo único que escribió en su vida fue la lista de la compra. ¿Quién era en realidad Henri Pick?
JOKER (2019)
Tras la sorpresa causada por la obtención del León de Oro del Festival de Venecia de este año, 2019, la película de Todd Phillips ha llegado a las pantallas para que el espectador pueda por fin comprobar cómo un film adscrito, en principio, a un género tan codificado como el de los superhéroes (cabe recordar que el Joker es popularmente conocido como el máximo rival y supervillano de
STAR WARS: LOS ARCHIVOS (EPISODIOS IV - VI: 1977-1983)
En 1971 George Lucas recibió veinte mil dólares por dos años de trabajo en la cinta distópica THX1179 que escribió y dirigido. Siete años más tarde, el cineasta californiano se convirtió en uno de los Golden boy
CLÁSICOS DE NUESTRO TIEMPO (TOMA 141): «LAS SEÑORITAS DE ROCHEFORT» (1967)

                           

 

                      
                                                                    

Para el último trimestre de 2019 el sello A Contracorriente nos ha reservado una edición con un máster restaurado de Las señoritas de Rochefort (1967), que conforma una suerte de díptico con Los paraguas de Cherburgo (1964), del que nos encargamos de comentar ampliamente en la anterior entrega de Clásicos de nuestro tiempo. Protagonizada por las hermanas en la realidad Catherine Deneuve y Françoise Dorléac, Las señoritas de Rochefort representa una de las cumbres del musical europeo de la época y un clásico indiscutible confeccionado bajo la dirección de Jacques Demy y recibiendo la inestimable colaboración del compositor desaparecido a principios de este año Michel Legrand.  
  
Por Frederic Soldevila 

Los paraguas de Cherburgo como precedente
 
El éxito internacional de Los paraguas de Cheburgo hizo aflorar nuevamente en Jacques Demy el deseo de filmar una comedia musical «a la americana», en la cual las canciones y los bailes fueran partes integrante del desarrollo dramático de la historia como otras formas de expresión natural de los personajes. Demy ya había considerado la idea de rodar un musical de esas características al afrontar su primer largometraje, Lola (1960), pero por problemas de presupuesto se tuvieron que eliminar algunas canciones, el color, los decorados, etc. Años más tarde, un paso decisivo en el terreno del cine musical europeo fue el audaz experimento de Los paraguas de Cherburgo (1964). Los premios recibidos y la recepción entusiasta por parte de la crítica demostraban que su proyecto no era sólo una locura sino que millones de espectadores entendieron la naturaleza del mismo. Este éxito permitió a Demy afrontar su otro «sueño» musical, una vez más bajo el ala protectora de Mag Bodard, la perspicaz productora que había hecho posible el rodaje de Los paraguas de Cherburgo. Tras recibir en Cannes la Palma de Oro en 1964 por esta película, el director ya tenía listo el guión de Las señoritas de Rochefort. Demy buscó entre muchas ciudades francesas el escenario ideal para situar la historia: Toulouse, Narbonne, Tarascon, Beaucaire, La Rochelle... En este proceso de localización se fijó en la plaza central de la ciudad de Rochefort. Ésta tenía un aspecto muy práctico, arquitectónico, que le iba muy bien a una película musical. A Demy asimismo le sedujo el puente transbordador que le recorbada al que existía en Nantes, su ciudad natal, y que en la película hace las funciones de «puerta mágica» por la que cruzan los feriantes para entrar en el universo encantado y colorista del Rochefort ideado por el director. La localidad que da nombre el film ccontaba por aquel entonces con 30.000 habitantes; actualmente esta ciudad costera situada en el suroeste de Francia es conocida como puerto de pesca y mercado de vino y ostras, y no era precisamente considerada un punto de interés turístico. Pero de la mano del director galo devino un lugar propicio para la ficción cinematográfica. A tal propósito, Agnès Varda, compañera de Jacques Demy, rodó en 1993 el documental Les Demoiselles ont eu 25 ansLas Señoritas han cumplido 25 años») sobre el rodaje de la película y la huella que dejó en los habitantes de Rochefort.
 
Las gemelas Garnier 
 
Para la pareja de las hermanas gemelas Delphine y Solange Garnier, que buscan en la película a su hombre ideal, Demy había pensado en dos actrices diferentes a nivel físico: Brigitte Badot y Geraldine Chaplin. Ambas habían estudiado danza y podían salir airosas de las escenas de baile. Al no ser posible contar con ninguna de ellas en las fechas previstas, Demy se decidió por la pareja de hermanas actrices más popular del momento: Catherine Deneuve y Françoise Dorléac.
Una producción de esta envergadura sería costosa de sufragar, y para ello el coproductor Gilbert de Goldschmidt y el mismo Jacques Demy contactaron con Norman Katz, el responsable en Londres de la Warner. Katz, enamorado de Los paraguas de Cherburgo, actuó como mediador para que la Warner entrase en la producción, algo a lo que accedió a condición de incluir en el reparto algunos nombres norteamericanos para asegurar su distribución internacional. Posteriormente el director contactó con Gene Kelly, uno de sus «mitos» cinematográficos. Asimismo se aseguró la presencia de George Chakiris, que gracias a su creación en West Side Story (1961) —la película que más tiempo ininterrumpido permaneció en un cine de París— era un actor muy popular en Francia. Julian More se encargó de traducir el guión al inglés para la versión que la Warner debía estrenar en Estados Unidos en 70 mm. Las escenas dialogadas se doblaron en estudio, pero las escenas musicales se rodaron dos veces, una utilizando la versión francesa y otra valiéndose de la versión inglesa, de tal suerte que se perciben ligeras diferencias entre sendas versiones. Demy también pudo conseguir a Danielle Darrieux para el papel de Madame Garnier. Ésta era la única que cantó con su propia voz, ya que el resto de actores fue doblado en los números musicales, incluido Gene Kelly. El golpe más duro que recibieron los miembros del equipo supuso conocer la noticia que Françoise Dorléac había fallecido en un accidente de automóvil, cerca de Niza, el 26 de junio de 1967, apenas cinco meses después del estreno en París de la película, el 8 de marzo.
 
Homenaje al cine musical americano
 
Las señoritas de Rochefort rinde homenaje a los musicales que adoraba Demy. En pequeños detalles o en espectaculares secuencias pueden percibirse evocaciones de Los caballeros las prefieren rubias (1954), Cantando bajo la lluvia (1951), Un americano en París (1952), West Side Story, y también de El ángel azul (1935) —a través de ese misterioso personaje, Lola-Lola, que aparece descuartizado—. Sin embargo, el film de Demy llegó en una época en que el cine musical daba sus últimos pero nada desdeñables «coletazos»: Hello Dolly (1967), Funny Girl (1967), Sonrisas y lágrimas (1965), Oliver (1969), Camelot (1967) o Noches en la ciudad (1967).... esta fue una de las razones por la cual la película no obtuvo el taquillaje previsto en un principio. A pesar de ello, la carrera comercial resultó más o menos satisfactoria, además de obtener premios como el Max Ophuls y entrar en la terna de candidatas al Oscar® en el apartado de mejor composición musical a cargo de Michel Legran y el propio Demy. Al cabo de los años, la popularidad del film iría creciendo hasta el punto que la ciudad de Rochefort acabaría siendo un reclamo turístico y se incorporaría en el apartado de su patrimonio cultural.
Las señoritas de Rochefort se ajusta a las contantes del género musical: búsqueda del amor ideal, amores contrariados por el azar y conversión de lo cotidiano y sencillo en algo maravilloso. La acción tiene lugar en un país mágico en el que impera la alegría, la felicidad y la diversión. Los habitantes del lugar cantan y brincan en el seno de una realidad idealizada, que es un reino de ilusión y fantasía, sin dolor y sin tristeza, acariciado por un sol franco y luminoso, producto de la estética del film, que se sirve de los motivos y modelos del pop art de la época. El clima de irrealidad viene reforzado por el predominio del color blanco (vestuario y decorados), rosa, azul y pastel (fachadas). La cámara, el movimiento de los actores y la acción se hallan impregnados de un surrealismo acorde con la saturación de fantasía del film. No se impone el amor, ni el gran amor, sino el amor ideal, el que colma las aspiraciones subjetivas, concebidas como óptimas por los protagonistas. Y ahí está el amor, el eje invisible y vertebrador de cada motivo de la película. Todos tienen en Rochefort aquello que se presenta una vez en la vida: el verdadero y único amor. Sin que en ningún momento ambos aparezcan juntos en ningún instante, Catherine Deneuve y Jacques Perrin protagonizan, a mi juicio, una de las historias de amor mejor plasmadas en pantalla. La cinta intenta ser un canto al optimismo, a la joie de vivre, en claro homenaje a los musicales de la Metro; no en vano participa en el film Gene Kelly, uno de sus principales exponentes.
   Por lo que concierne a la parte técnica, Las señoritas de Rochefort posee una fotografía esplendorosa, rebosante de colores chillones. Las coreografías se pueden juzgar como sobresalientes, haciendo de cualquier acto cotidiano algo alegre en virtud de esa transfiguración que supone la música y el baile. En esta tesitura, la ciudad de Rochefort se erige en un «actor», estableciendo un elemento diferencial para con los musicales de la Metro que eran rodados en exclusiva en los estudios. Al margen de esta consideración, estamos frente a un musical con la estética de los años 60,  preso de una abundancia de colores chillones, un vestuario de fantasía, muchos personajes juveniles, los números musicales a ritmo de jazz  y la coreografía.
 
Otra gran banda sonora de Michael Legrand
 
El compositor Michel Legrand confesaba no sentirse inspirado para componer música alegre y festiva. Sin embargo éste escribió una de sus partituras más exhuberantes y jazzísticas con un total de unos veinte temas diferentes. La música, de aire ligero y optimisma, aporta canciones originales de las que sobresalen Chanson de Maxence, La chanson des joumelles, Ma seule chanson d'amour y Nous voyageons de ville en villeToda la música que se escucha en Las señoritas de Rochefort participan de patrones jazzísticos. Por una parte podría evalurarse como el contenido completo de un disco de jazz instrumental, o bien podría escucharse tal cual suena en la película, con las letras añadidas por Jacques Demy. En ambos casos la experiencia es más que gratificante. La forma de cantar, sobre todo los temas más dinámicos, con fondo vocal de coro, nos retrotraen a esos años concretos de una manera de hacer música, ese periodo en el que existían los Double Six, el scat o el vocalese. Cabe reparar en que los dúos, o tríos, e incluso los cuartetos vocales, cuando no directamente corales, están conjuntados al milímetro.
   A modo de coda, indicar que en 2003 Gérard Louvin produjó un musical basado en el libreto original y dirigido por Redha bajo la supervisión de Michel Legrand. Para la ocasión, éste compuso compuso nuevas canciones junto con Alain Boublil. El estreno tuvo lugar en el Palacio de Congresos de París, y el musical salió de gira por toda Francia.•

Características en BD y DVD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Tráilers / Crónica de una restauración / El universo de Jacques Demy (extracto).  
Formato: 4:3, 1:85:1.  Idiomas:  Francés. Subtítulos: Castellano. Duración: 92 mn. Distribuidora: A Contracorriente Films. Fecha de lanzamiento: 13 de agosto de 2019. Incluye libreto de 58 páginas en color.
CONTENIDO DEL LIBRETO A TODO COLOR:
A lo largo de las 58 páginas editadas en papel couché  con un excelente despliegue fotográfico (incluye algunas imágenes inéditas de rodaje) podemos atender a numerosas perspectivas sobre un film que lleva tiempo ocupando un puesto de honor entre los musicales franceses y, por ende, europeos. Algunos de los apartados tienen reservado un pequeño espacio (por ejemplo, frases laudatorias sobre el film extraídas de recortes de prensa de la época) y otras merecen un mayor espacio. Al respecto, cabe destacar el apartado La música de Michel Legrand que certifica que Catherine Deneuve y Françoise Dorléac fueron dobladas, al igual que el grueso del reparto con la salvedad de Danielle Darrieux. También el compositor Michel Legrand cuenta que su tocayo Piccoli intentó cantar pero resultó en balde. Otra de las secciones del libreto que merece una notable atención es el que lleva por título Jacques. Príncipe, pintor y poeta. En la entrevista realizada en 2013 por Serge Kaganski el polifacético Jacques Perrin explica lo horrorizado que estaba al mirarse frente al espejo después que un barbero de Nantes su cabello adoptara un color rubio platino con un baño de agua oxigenada. Asimismo, Perrin habla de la personalidad juguetona y un punto fantasiosa de Demy, quien no tuvo la misma fortuna a nivel económico que con Los paraguas de Cherburgo (1964). Otra de las jugosas anécdotas que Perrin cuenta es que su segundo hijo en la vida real se llama Maxcence, el mismo que el personaje del film, aunque la elección nominal la tomó su esposa sin tenerlo presente. Jacques Demy en el trabajo, Jacques Demy. Retrato. Filmografía o Catherine Deneuve. El primero que me vio... (continuación de la entrevista reproducida en el libreto correspondiente a la edición de A Contracorriente de Los paraguas de Cherburgo) son otras de las piezas que componen el libreto en cuestión que ha contado para su elaboración con la inestimable colaboración de Fons d'Action SACEMBNP Paribas, entidades colaboradoras en el proceso de digitalización de Las señoritas de Rochefort, ampliamente detallado en el presente volumen.
     

Histórico de Clásicos de Nuestro tiempo


 

   (1969, Dennis Hopper)